La conversión de activos físicos y financieros en títulos digitales negociables abre paso a un sistema más ágil, seguro, transparente, líquido y accesible. Estamos en los prolegómenos de un nuevo modelo que promete revolucionar las finanzas tal y como las conocemos. Descubre las oportunidades que ofrece a entidades, empresas e inversores.

Desde una canción del rapero Nas hasta un cuadro de Banksy quemado o un viñedo en Francia: lo que antes eran ejemplos excéntricos de digitalización son hoy la base de una transformación estructural. La tokenización de activos —convertir bienes físicos o financieros en representaciones digitales negociables— está abriendo un nuevo modelo de propiedad, liquidez y acceso en el sistema financiero global.

A través de este proceso, se constituyen tokens, títulos digitales que confieren derechos de propiedad de fracciones de los subyacentes. Están registrados en una plataforma programable en una red blockchain, una tecnología con ventajas inherentes: descentralización (no existe una entidad que controle el sistema por encima del resto de usuarios), transparencia (todo queda registrado en una especie de libro de contabilidad público), trazabilidad (es posible seguir el rastro completo de un activo desde su origen hasta su destino en tiempo real) y seguridad (gracias a un alto nivel de encriptación).

Y, hoy por hoy, todo puede ser puesto en valor en el ecosistema de las finanzas descentralizadas (DeFi). El ámbito de los RWA (Real World Assets) abarca desde activos tangibles (arte, inmuebles, metales preciosos, materias primas) como intangibles (vehículos financieros tradicionales y alternativos, propiedad intelectual). Se prevé que este año, el volumen de activos reales tokenizados alcance cerca de los 600.000 millones de dólares y llegue a 18,9 billones en 2033, según un informe de Boston Consulting Group (BCG).

Ahora bien “tokenizar no es mejorar un producto. Si es malo, lo seguirá siendo porque, al final, es una réplica, así que no se puede pretender usar esta tecnología como vía para hacer que algo que no funciona en el mundo físico funcione en el digital”, advierte Javier González Cruz, Chief Business Officer en Allfunds Blockchain.

De momento, esta tecnología está en sus prolegómenos y “sólo ha permeado en las capas superficiales de los mercados financieros, pero se puede convertir en una palanca fundamental para la digitalización de los mercados privados”, afirma Manuel Mendívil, Co-CEO & CIO de la División de Gestión de Activos de Arcano Partners. Destaca cómo crece la oferta de las gestoras y la demanda de los inversores por “soluciones innovadoras que permitan customizar su experiencia y acceso a estos productos, aunque la implantación a gran escala lleva tiempo”.

Experiencias digitales reales

Si aplicamos este proceso a un fondo de inversión, cada participación se convierte en uno o varios tokens que pueden ser intercambiados entre particulares sin la intermediación de la propia gestora, reduciendo así los costes, y con los mismos requerimientos normativos que la contratación tradicional, como son los Test de Idoneidad y Conveniencia, los cuales se activan automáticamente en la red a través de contratos inteligentes. Estos contratos también automatizan otros procesos como el pago de dividendos e intereses. La compraventa se ejecuta al instante, sin el decalaje habitual de las transacciones convencionales.

Experiencias como la de BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund (BUIDL), un fondo monetario lanzado hace poco más de un año y que marcó un hito al comercializar este vehículo con una liquidación 24/7 a través de wallets (billeteras) digitales. El volumen de activos gestionados se acerca ya a los 3.000 millones de dólares.

Como la del fabricante español de diamantes Dianelum, que este ejercicio protagonizó la primera emisión de bonos tokenizados (Security Tokens Offering) con la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

O en el sector inmobiliario, con más trayectoria en este nuevo ecosistema, que mueve ya cerca de 4.000 millones de dólares, y que sirve como vía para obtener financiación alternativa y ampliar el acceso a la inversión inmobiliaria a particulares.

Viento de cola regulatorio

A diferencia de otros países como Estados Unidos o Singapur, donde se ha adoptado una aproximación basada en la innovación temprana, el enfoque europeo es más cauto y la norma se está desarrollando a partir de unpilot regime, un espacio de experimentación para empresas.

De momento, el reglamento europeo de infraestructuras basadas en la tecnología de registro descentralizado, por sus siglas en inglés DLT (Distributed Ledger Technology) permite la negociación en el mercado secundario de blockchain, el equivalente a las bolsas de valores, de acciones, bonos no complejos y fondos UCITS. “Sus posibilidades son muy altas, y seguramente sea de los más avanzados en el mundo”, afirma Yael H. Oaknín, CEO de Token City, plataforma de negociación de Security Tokens pendiente de recibir a lo largo de este año licencia para operar como una bolsa de activos tokenizados.

En el resto del mundo se están dando diversas velocidades, con países más avanzados como Suiza, Reino Unido o Singapur y otros más rezagados, como China o India.

Usos y bondades de la tokenización de activos financieros

Las principales ventajas que brinda este proceso son: reducción de costes de emisión y operación, liquidación de transacciones en tiempo real y acceso tanto a un abanico más amplio de RWA como a nuevos perfiles de clientes potenciales.

Esto se traduce en una democratización de la inversión en activos tradicionalmente reservados a ciertos capitales, abriendo nuevas oportunidades, tanto para empresas emisoras como para inversores. Así, por parte de los primeros, “al estar todo automatizado, pueden bajar el tique de entrada y definir su producto, ganando flexibilidad y accediendo a un mercado mayor”, apunta la CEO de Token City; por parte de los segundos, “obtienen mayor liquidez al ser más fácilmente canjeable y, además, como el derecho económico está en un programa informático lo hace más programable para otras muchas operaciones, por ejemplo, automatizar cuándo y cómo se pagan los intereses”.

“Además, transformará la forma en que operan y se utilizan los productos financieros, no solo en los mercados tradicionales como la bolsa o la renta fija, sino también en los activos alternativos. En el caso del private equity, por ejemplo, permitirá una mayor liquidez al facilitar el intercambio de participaciones de forma más ágil, evitando que el inversor tenga que mantener su posición durante los 8 a 10 años que, de media, exige este tipo de inversión privada”, explica el Co-CEO & CIO de la División de Gestión de Activos de Arcano Partners. Añade otra bondad para este segmento al “ofrecer una salida a uno de los principales obstáculos hasta la fecha: el acceso a los mejores gestores”.

Asimismo, “cualquier activo que tenga un mercado secundario y sea líquido, es potencialmente un activo que se puede utilizar como garantía y sobre el que se puede pedir un préstamo”, agrega Jesús Pérez, director del programa de Valoración de Criptoactivos del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Una financiación que permite a compañías de menor tamaño, con más dificultades para acceder al grifo crediticio por la vía tradicional, “emitir instrumentos financieros tokenizados y acceder a capital de manera eficiente y transparente. Esto implica para los inversores una oferta más diversa y asequible de productos con potencial de rentabilidad”, comenta Íñigo García de Mata, formador en nuevas tecnologías en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y advisor en Formación en Bonsái Consultores.

Desafíos y barreras de entrada

Sin embargo, estas bondades y el efecto red del modelo no se lograrán sin una “estrecha colaboración público-privada en materia de regulación y estándares consistentes, la adaptación de las estructuras de mercado y las cadenas de valor, la mejora de los marcos de garantías y el uso seguro y fiable de las redes abiertas”, advierte el World Economic Forum (WEF ).

Ciertamente, los proyectos piloto están demostrando ser prometedores, pero la mayoría permanecen aislados. Los expertos coinciden en que escalar el modelo dependerá de la alineación de soluciones (emisión, custodia, distribución y liquidez), registros interoperables entre redes DTLy plataformas tradicionales públicas y privadas, así como una estandarización de contratos inteligentes y armonización regulatoria a nivel mundial.

Por otra parte, tal y como previene el Financial Stability Board (FSB), debido a su aún reducido alcance,no presenta riesgos para la estabilidad del sistema financiero, pero a medida que avance su adopción pueden surgir vulnerabilidades que sí impacten como desajustes de liquidez y vencimientos, incertidumbre sobre precio y calidad de los contratos inteligentes, entre otros. En este punto, desde Arcano Partners se advierte de que “la profundidad del mercado puede ser un problema y afectar a la liquidez si no existe un conjunto sólido de compradores y vendedores, lo que puede ser especialmente problemático para los activos más especializados”, y, en consecuencia, arrojar “valoraciones no ajustadas al valor liquidativo subyacente”.

Más allá de los desafíos que presentan las infraestructuras y desarrollos tecnológicos hay una barrera humana: “El desconocimiento lleva a identificar erróneamente” la digitalización de activos con las monedas digitales, cuando el único elemento común es que ambos se basan en la red blockchain, y que hace que “todos los prejuicios con las criptodivisas se tiendan a asociar también a la tokenización: complejidad y volatilidad”, se lamenta el directivo de Allfunds Blockchain.

Sin duda, esta disrupción representa una oportunidad real para rediseñar el sistema financiero con más eficiencia, trazabilidad, transparencia y acceso. Su éxito no dependerá solo de la tecnología, sino de la coordinación público-privada, la interoperabilidad de infraestructuras y la adaptación regulatoria. Lo que está en juego no es un cambio técnico, sino el próximo modelo operativo de las finanzas globales. ¿Estamos preparados para liderarlo?

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