La creciente relevancia del comprador internacional en el mid-market español: más del 50% de las operaciones asesoradas por Capittal en el primer semestre de 2026 son cross-border
El comprador internacional —bien se trate de grupos industriales o de plataformas respaldadas por private equity— está cada vez más presente en el mid-market español de servicios e industria.
La actividad de Capittal en el primer semestre de 2026 lo refleja: de las siete operaciones asesoradas en durante los primeros 6 meses del año, cuatro han tenido comprador extranjero.
En prevención de riesgos laborales, el grupo británico Phenna Group —plataforma internacional de servicios TICC (Testing, Inspection, Certification & Compliance) participada por Oakley Capital— integró a MDS High Quality Prevention y a Gabinete Técnico de Prevención (GTP), dos referentes del sector en España y Portugal.
En distribución industrial, el grupo francés Foussier incorporó a SELK, distribuidor de suministros industriales con fuerte presencia en el norte de España, para impulsar su crecimiento en la península ibérica. A estas se suma una operación adicional en el sector de la seguridad electrónica, en la que Capittal ha asesorado a una multinacional francesa líder en seguridad en la integración de una compañía referente a nivel nacional en la instalación y mantenimiento de sistemas de seguridad electrónica y detección de incendios en España.
La lectura de conjunto es clara: el apetito del comprador extranjero por el mid-market español se acelera, y son varios los factores que lo explican; entre las principales razones detrás del creciente interés se encuentra el factor de que muchas verticales de servicios e industria siguen muy fragmentadas, lo que ofrece a los consolidadores internacionales una vía rápida para ganar escala y presencia local.
En distribución de suministros, por ejemplo, existen en España miles de pequeñas empresas dedicadas a la distribución de suministros industriales, y menos del 10% de ellas superan los 5 millones de euros de facturación. Es un mercado sin grandes líderes nacionales y con una fuerte presencia de los grandes fabricantes internacionales. Actores como Foussier y sus competidores franceses de propiedad familiar están viendo en España la misma oportunidad que encontraron en Francia en el pasado: un mercado con una ola de empresas afectadas por la falta de relevo generacional y que ofrece elevadas posibilidades de consolidación.
Asimismo, y aunque se aprecia una tendencia al alza en los mismos, los múltiplos de entrada en España siguen siendo competitivos frente a los mercados de origen de esos compradores. Para el comprador internacional, adquirir capacidad y cartera de clientes a través de adquisiciones es más rápido que construirlas de forma orgánica, especialmente en un país en el que no cuenta con presencia directa y que tiene otras dinámicas que sus geografías de origen; para el vendedor, la entrada de contrapartes extranjeras amplía el universo de posibles compradores y mejora la competitividad del proceso de su compañía, lo que a su vez puede redundar en una mayor valoración de la misma.