Todo el sector conoce ya el alcance del paquete Ómnibus de la UE y lo que ha supuesto: una reducción de la ambición regulatoria en sostenibilidad y un replanteamiento profundo de la CSRD y la CSDDD, cuyo alcance final queda limitado a grandes empresas y multinacionales.

Este giro regulatorio ha generado incertidumbre en todas aquellas organizaciones que habían dimensionado equipos y procesos para responder a los requisitos iniciales.

Sin embargo, la tendencia en el ámbito financiero es muy distinta. La regulación del sector, canalizada a través de la SFDR (Sustainable Finance Disclosure Regulation), avanza hacia un proceso de simplificación, sí, pero también hacia una mayor claridad,exigencia y diferenciación real entre productos financieros.

El nuevo borrador publicado el 20 de noviembre abre la puerta a cambios significativos y a una puesta en valor más sólida de la sostenibilidad dentro del sector financiero europeo. Entre los principales cambios propuestos destacan:

Cambio en el etiquetado de los productos:

Contenido del artículo
Resumen categorización realizada por el equipo ILV SILVER - Sujeto a modificaciones y actualizaciones

Otros cambios regulatorios relevantes:

  • Eliminación de la obligación de reportar PAI (Principal Adverse Impacts) a nivel de entidad.
  • Eliminación de la obligación de reporte para asesores financieros (intermediarios de seguros, aseguradoras, entidades de crédito, empresas de servicios de inversión, gestores de FIA y gestoras de OICVM).
  • Eliminación de la divulgación sobre políticas de remuneración en materia de sostenibilidad.
  • Eliminación de la referencia obligatoria a DNSH y a la Taxonomía UE dentro de la clasificación de productos.
  • Creación de plantillas de divulgación simplificadas, con un máximo de dos páginas.
  • Regulación más estricta del uso de terminología ESG en comunicaciones comerciales para evitar confusión y greenwashing

¿Simplificación? Sí, pero también mayor claridad y diferenciación real

Aunque estas propuestas reducen el volumen de información obligatoria, especialmente en PAI, remuneraciones y complejidad documenta, también introducen un marco más claro para distinguir entre productos realmente sostenibles o de impacto y aquellos con un enfoque más limitado.

En la práctica, las exigencias para los fondos sostenibles o de impacto se refuerzan, con el objetivo de evitar el greenwashing y garantizar que los productos que se autodefinen como sostenibles aportan evidencia suficiente y creíble.

Y tú,¿Cómo ves esta propuesta de cambios?

¿Crees que afectará a la estrategia de tu fondo o a la selección de tus inversiones?

Por Victor Manz

Director de ESG e Impacto - SFDR, CSRD, Aseguramiento

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