“Cuando una gran empresa invierte en una startup se crea una dinámica de beneficio mutuo que impulsa la innovación y el crecimiento estratégico”, asegura Michael Mumcuoglu, CEO de Cardinalops, una startup invertida por Repsol Corporate Venturing, que desarrolla tecnología relacionada con la ciberseguridad. “Las startups se mueven rápido, experimentan e iteran rápidamente” lo que complementa los “desafíos de agilidad a los que a menudo se enfrentan las grandes corporaciones”.
Y esta no es una cuestión menor en el dinámico mundo empresarial actual, en el que las grandes compañías afrontan el desafío constante de adaptarse y transformarse para continuar siendo competitivas. En este contexto, las startups emergen como aliados estratégicos, capaces de aportar innovación, agilidad y soluciones disruptivas que pueden acelerar la evolución de estas compañías. “La asociación es un claro ejemplo de cómo las grandes empresas y las startups pueden colaborar para generar un impacto significativo”, continua Mumcuoglu.
En contrapartida, una gran corporación, más allá de apoyo económico, aporta a las startups justo lo que para ellos es más relevante: acceso al mercado y a clientes, además de a instalaciones industriales reales. “Repsol nos aporta una valiosa experiencia. Nos han abierto la puerta para trabajar juntos en proyectos internacionales en Brasil, Alaska y, potencialmente, en España”, explica Jörg Spitzner, CEO de DACMA, otra de las empresas que forman parte del porfolio del venture de la multienergética. “Al combinar las fortalezas de ambos mundos, se crea una poderosa asociación para el éxito”. Además, la multienergética, también aporta apoyo en la gestión empresarial y acceso a otros inversores para conseguir más financiación. Aunque el apoyo técnico de los expertos y científicos de la compañía, especialmente de su centro de I+D, Repsol Technology Lab, es uno de los aspectos más valorados por las startups. Con todo esto, se crea una simbiosis entre la agilidad startup y la solidez corporativa, que representa una fórmula poderosa para la innovación y el crecimiento mutuo.
DACMA trabaja en el desarrollo de alternativas tecnológicas para la captura directa de CO2 de la atmósfera, una solución relevante para mitigar el cambio climático. Y para Repsol, además, puede suponer una oportunidad de disponer de materias primas para la producción de combustibles sintéticos, que se fabrican a partir de ese carbono abatido e hidrógeno renovable.
DACMA y Cardinalops son ejemplos de las sinergias que surgen entre las startups y las corporaciones. En el caso de Repsol, “la colaboración con startups nos permite el acceso temprano a tecnologías innovadoras, tener capacidad para influir en el desarrollo de soluciones tecnológicas, asegurando que estén alineadas con nuestros propios desafíos y agilidad ante un contexto altamente cambiante”, asegura Marta Gómez, Senior Investment Manager de Repsol Corporate Venturing, lo que es determinante, “porque nos permite impulsar nuevos modelos de negocio, así como nuevas tecnologías para evolucionar los activos industriales de la compañía, y productos y servicios innovadores.
Y es que Repsol, una de las principales compañías energéticas del mundo, ha adoptado un enfoque proactivo hacia la innovación abierta y la colaboración con startups. A través de su fondo de inversión, Repsol Corporate Venturing, dotado con 50 millones de euros, la multienergética ha establecido alianzas estratégicas con más de 20 startups que aportan tecnologías y soluciones innovadoras en tres ámbitos: descarbonización y economía circular, movilidad avanzada y renovables, y tecnologías digitales para la optimización de activos.
Para el responsable de DACMA, “la relación con Repsol es muy fuerte y positiva. Trabajamos en estrecha colaboración con ellos y realmente apreciamos la mentalidad abierta y la visión de futuro de la compañía. En comparación con muchas grandes corporaciones en Alemania, Repsol destaca por su enfoque progresista. Estamos orgullosos de apoyarlos en su camino hacia la neutralidad climática".
Todos ganan en este contexto colaborativo. “Nos gusta pensar que somos un único equipo, donde todos trabajamos por un objetivo común. Es aquí donde la colaboración nos hace crecer a todos.”, continúa Marta Gómez.
Y es que, “la colaboración entre grandes compañías y startups es una estrategia win-win que impulsa la innovación y el crecimiento estratégico”, concluye el CEO de CardinalOps. Las startups aportan agilidad, creatividad y soluciones disruptivas, mientras que las grandes empresas proporcionan recursos, experiencia y acceso a mercados globales. Esta sinergia es fundamental para enfrentar los retos del futuro y construir un mundo más sostenible y competitivo.