2025 ha sido un año que nos obliga a detenernos y reflexionar.
El Agrifoodtech español ha demostrado una capacidad admirable para sostenerse en un entorno complejo,marcado por una caída significativa de la inversión del 31,3%, y por un ecosistema global que ha reordenado sus prioridades hacia tecnologías de adopción más inmediata. Sin embargo, la resiliencia que hemos mostrado no debe interpretarse como un destino, sino como un punto de partida.
España cuenta con talento, ciencia y una generación de startups que está construyendo soluciones con un nivel tecnológico cada vez más sólido.De hecho, el número de startups Agrifoodtech en España aumentó un 5% y casi la mitad de ellas (48%), integra la Inteligencia Artificial en sus soluciones. Muchas trabajan en ámbitos que requieren tiempo, validación, infraestructura y una implicación activa por parte de la industria. Y aun así, avanzan. Crecen. Persisten. Esta capacidad para resistir en contextos adversos dice mucho de la salud de nuestro ecosistema.
Pero si queremos ocupar una posición relevante en el panorama internacional, la resiliencia no basta. Necesitamos activar el siguiente nivel: convertir todo este potencial en liderazgo real.Y esto implica entender que el futuro del sistema alimentario español dependerá de nuestra habilidad para movilizar recursos, acelerar la transferencia tecnológica y crear las condiciones necesarias para que la innovación llegue al mercado con impacto.
El informe 2025 lo deja claro: estamos ante un punto de inflexión.
La ciencia avanza con fuerza; las tecnologías Deeptech ganan peso; la inteligencia artificial y las tecnologías críticas empiezan a integrarse en procesos productivos; y la industria, que sigue siendo el eje central de nuestro sistema alimentario, necesita nuevas herramientas para mejorar eficiencia, sostenibilidad y competitividad.
Sin embargo, estas transformaciones sólo serán posibles si logramos articular una respuesta colectiva. Necesitamos inversión estratégica que no solo mire el corto plazo,sino que entienda que el sector alimentario opera con tiempos largos y que muchas de las tecnologías que transformarán la próxima década todavía están en fases tempranas. Necesitamos infraestructuras que permitan testear, validar y escalar esas tecnologías en entornos reales. Necesitamos una industria más abierta a la experimentación, capaz de adoptar soluciones que, aunque incipientes, pueden resolver algunos de los retos más complejos de su cadena de valor. Y necesitamos una mayor ambición internacional, porque el futuro del Agrifoodtech será global o no será.
En definitiva, 2026 debe ser el año en el que transformemos claridad en dirección, resiliencia en acción y potencial en resultados.No podemos permitirnos esperar a que el sistema cambie por sí solo. La innovación en alimentación requiere intención, visión y un compromiso decidido por parte de todos los actores del ecosistema.
Desde Eatable Adventures, seguiremos trabajando para impulsar este camino: acompañando a las startups, conectando ciencia e industria, promoviendo tecnologías críticas y colaborando con instituciones, corporaciones y fondos que comparten nuestro objetivo. Creemos profundamente que España tiene la capacidad de ser un referente internacional en innovación alimentaria. Lo que hace falta ahora es dar el paso.
El informe completo sobre El Estado del Agrifoodtech en España 2025 profundiza en estos datos y en las palancas necesarias para activar el liderazgo industrial del sector.Descarga el informe