Modern Relay, empresa con sedes operativas en Barcelona y San Francisco (California, EE. UU.), ha cerrado una ronda de financiación de 3 millones de dólares (2,6 millones de euros) para impulsar su negocio de infraestructura de coordinación entre empleados e inteligencia artificial (IA).
La operación está liderada por Point Nine, fondo alemán que ha invertido en otras startups barcelonesas como Factorial, Typeform o Amenitiz. También participan otros vehículos europeos, así como el fondo Masia, impulsado por Carlos Trenchs, cofundador de Aldea Ventures, y Pepe Borrell, exdirectivo de la plataforma Crowdcube. La ronda incorpora igualmente a business angels como Charlie Songhurst, miembro del consejo de Meta; Thomas Clozel, cofundador de Owkin; y Sarah Drinkwater, socia de Common Magic.
Modern Relay ha desarrollado una plataforma para coordinar al personal humano con agentes de IA sin que los datos salgan de los servidores de las empresas. Esto se produce en un contexto en el que, al automatizar y delegar procesos críticos, la información clave queda a menudo fragmentada entre documentos, hojas de cálculo y herramientas aisladas. Los equipos de TI son cada vez más reacios a externalizar sus sistemas, por lo que la herramienta de Modern Relay garantiza que los datos nunca abandonen la infraestructura de sus clientes.
La compañía señala que esta elección geográfica “no es casual”: “La ciudad se ha consolidado como uno de los hubs más relevantes de la nueva ola de inteligencia artificial en Europa”, un posicionamiento que relacionan con la concentración de talento técnico en Barcelona, la madurez de su ecosistema emprendedor y su ubicación estratégica entre Europa y América.
Pero, ¿qué hace exactamente Modern Relay? Lo que detectaron sus fundadores, Comerford y Goh, y lo que ha convencido a sus nuevos inversores, es que existen importantes ineficiencias en el uso de la IA dentro de las empresas. Cada departamento puede tener su propio agente o plataforma que no solo no se comunica con los demás, sino que tampoco aprende de lo que ocurre en otras áreas.
“Queremos ser la capa que lo agrupe todo”, resumen. Su papel consiste en conectarse con las plataformas de IA que ya utilice la empresa cliente para que, por ejemplo, el material generado por el departamento financiero esté también disponible para el área comercial. “Los datos nunca abandonan la infraestructura de la empresa”, subrayan desde Modern Relay, que centra su actividad en clientes que operan en entornos regulados, donde la seguridad de los datos es aún más crítica.
“En el contexto de la IA faltaba esa parte colaborativa, casi al estilo Google Drive”, explican para justificar una ronda de financiación tan relevante en una fase tan temprana, respaldada por inversores de primer nivel (Point Nine ha invertido anteriormente en Factorial, Typeform o Amenitiz). Aunque la compañía lleva años desarrollando la tecnología y ya factura mediante proyectos piloto, la ronda se cerró cuando solo estaban los fundadores Comerford y Goh.
El capital se destinará a contratar talento, perfeccionar la plataforma y escalar su distribución.
“Modern Relay está abordando una de las carencias más relevantes en la infraestructura de este mercado”, señala Ricardo Sequerra, socio de Point Nine, firma que lidera la ronda. “A medida que las organizaciones pasan de la experimentación con IA a su despliegue en producción, necesitan algo más que acceso a modelos o herramientas puntuales”, añade. “Necesitan una forma fiable de coordinar el trabajo, gestionar el contexto y gobernar los cambios”.
Para Pepe Borrell, socio de Masia, la compañía ha visto “antes que nadie que la capa de coordinación y gobernanza de agentes debe vivir en la infraestructura que controlan las empresas”. Esa convicción, “construida desde Barcelona pero con ambición global”, concluye, “es clave para que el ecosistema local siga madurando”.