El capital riesgo global experimentó un fuerte crecimiento en 2025, con el valor de las operaciones de buyout y de desinversiones alcanzando su segundo nivel más alto de la historia. En España, esta tendencia se tradujo en un incremento del 51% en el valor de las operaciones de buyout frente a 2024, según la 17ª edición del Global Private Equity Report de Bain & Company.
En el mercado español, este impulso se debió principalmente al mayor tamaño de las transacciones, especialmente en los sectores de telecomunicaciones y educación superior, mientras que el número total de operaciones se mantuvo prácticamente estable.
Bain señala que, tras tres años de “relativa atonía”, el sector global ha alcanzado un punto de inflexión que podría marcar el inicio de una nueva fase de crecimiento a partir de 2026. No obstante, aunque 2025 presentó cifras cercanas a los máximos históricos de 2021 y 2022, la recuperación no ha sido homogénea entre fondos ni regiones, reflejando un cambio estructural en el sector.
Panorama europeo
En Europa, el valor de las operaciones de buyout creció un 11% interanual, hasta 235.000 millones de dólares, impulsado por Alemania, Austria y Suiza (DACH), los países nórdicos y sectores como salud, energía y servicios públicos. Las desinversiones aumentaron un 64%, hasta 240.000 millones de dólares, principalmente gracias a ventas estratégicas, aunque el volumen de operaciones permaneció estable.
La liquidez sigue siendo un desafío, con periodos medios de tenencia acercándose a los siete años, lo que refleja un entorno de salidas más exigente que en ciclos anteriores.
Recuperación sólida, pero concentrada
A nivel global, el valor de las operaciones de buyout aumentó un 44% interanual, hasta 904.000 millones de dólares, favorecido por mejores condiciones de financiación y mayor confianza en los mercados de crédito. Sin embargo, la recuperación estuvo concentrada: solo 13 megadeals (operaciones superiores a 10.000 millones de dólares) representaron el 30% del valor total, 11 de ellos en Estados Unidos.
En España, las grandes operaciones estratégicas fueron el principal motor de crecimiento, con los sectores de servicios y energía recuperando protagonismo, mientras que la actividad fuera del segmento de mayor tamaño mostró mayor fragmentación.
Un entorno más exigente
Bain advierte que el sector ha llegado a un “punto de inflexión estructural”. Los fondos enfrentan mayor competencia por el capital, mayores exigencias de rentabilidad y un entorno financiero más complejo que durante la “década dorada” de los años 2010.
Hoy, el contexto se caracteriza por tipos de interés más altos, valoraciones elevadas, salidas más lentas y un inversor mucho más selectivo. Al mismo tiempo, los costes operativos de las gestoras aumentan debido a inversiones en especialización sectorial, tecnología, inteligencia artificial y profesionalización de la captación de fondos.
En Europa, la captación de fondos de buyout cayó un 43% interanual, hasta 89.000 millones de dólares, reflejando la presión sobre los flujos de capital. Bain prevé que la próxima década difícilmente replicará las condiciones favorables de la anterior.
Según Cira Cuberes, socia de Bain & Company, “las perspectivas para 2026 son prometedoras, pero bajo los titulares positivos existe una realidad desigual. En esta nueva etapa, los fondos deberán aumentar significativamente su capacidad de creación de valor, contar con estrategias diferenciadas —lo que llamamos su ‘secret sauce’— y demostrar con datos su capacidad de ejecución desde el primer día”.
Matemática para una nueva era
Bain resume el nuevo entorno con la fórmula: “12 es el nuevo 5”. Durante la década de 2010, una operación típica requería un crecimiento anual del EBITDA de alrededor del 5% para alcanzar los retornos objetivo. En el contexto actual, se requiere un crecimiento promedio anual de EBITDA de entre 10% y 12% para lograr los mismos resultados.
Esto significa que la creación de valor dependerá mucho más de la mejora operativa y del crecimiento real del negocio que de la expansión de múltiplos o del apalancamiento financiero. Los fondos deberán fortalecer sus capacidades de creación de valor, anticipar oportunidades y aplicar el enfoque de full potential due diligence, evaluando en profundidad palancas de ingresos, operativas y tecnológicas capaces de generar un salto significativo en el rendimiento de las compañías en cartera.
Actividad global y nacional
Tras un inicio de año marcado por la incertidumbre macroeconómica, la actividad repuntó con fuerza desde el tercer trimestre, registrando el trimestre más sólido en términos de valor de operaciones en la historia del sector. A nivel global, aunque el valor agregado fue alto, el número total de operaciones cayó un 6% interanual, hasta 3.018 transacciones, confirmando que el crecimiento estuvo impulsado principalmente por grandes operaciones.
Recuperación de las desinversiones
El repunte de las salidas proporcionó alivio al sector. En España, el valor total de desinversiones creció un 316% interanual en 2025, con un aumento subyacente del 186% incluso descontando la mayor operación del año. La recuperación se observó en todos los canales de desinversión, incluida la reactivación de OPVs tras años de actividad reducida.
A nivel global, solo siete mega-desinversiones representaron el 22% del valor total de salidas, que alcanzó los 717.000 millones de dólares, mientras que el número total de salidas cayó ligeramente, un 2% interanual, situándose en niveles similares a los previos a la pandemia.
Presión en la captación de fondos
La captación de fondos cayó por cuarto año consecutivo en 2025. Aunque el capital privado global recaudó 1,3 billones de dólares (en línea con 2024), la captación en buyout descendió un 16%, hasta 395.000 millones de dólares. La competencia por el capital se intensifica, priorizándose gestoras consolidadas, mientras los costes y la mayor relevancia del co-investment obligan a diferenciarse ante los inversores.
Bain concluye que el éxito dependerá de contar con estrategias diferenciadas y respaldadas por datos, así como de la capacidad de ejecutar planes de creación de valor desde el primer día. A pesar del entorno más exigente, el capital riesgo sigue siendo atractivo a largo plazo: los fondos de buyout del cuartil superior continúan superando a los mercados públicos en distintos horizontes temporales