No necesariamente. La inteligencia artificial no está elevando el valor de todas las empresas tecnológicas. Está creando una brecha clara en la valoración de empresas tecnológicas, separando compañías estratégicas de aquellas que empiezan a ser prescindibles.
Desde el área de Tech M&A de Baker Tilly —líder en asesoramiento de fusiones y adquisiciones tecnológicas en el mid-market ibérico por número de operaciones en el sector TMT en 2025— observamos una tendencia clara: la IA no añade valor por sí sola, reconfigura dónde está el valor.
No. Uno de los errores más frecuentes en procesos de compraventa de empresas tecnológicas es asumir que incluir IA en el producto aumenta automáticamente el múltiplo.
Esto ya no es cierto.
El comprador actual (fondos, corporates, PE) es más técnico y exige evidencia clara. La pregunta ya no es si usas IA, sino si esa IA impacta en:
En la valoración de empresas tecnológicas, los KPIs son más importantes que la narrativa.
Los compradores están priorizando cuatro factores clave en la valoración:
Nuestra investigación y las fuentes analizadas reflejan una clara división en el mercado:
El mercado no está pagando por “usar IA”. Paga por controlar una ventaja que se vuelve más fuerte con el uso.
En el actual contexto, los compradores ya no adquieren solo producto.
Compran:
Las fuentes analizadas lo resumen bien: 2025 fue el año más activo registrado para SaaS M&A, con 746 transacciones solo en el tercer trimestre, un 26% más que el año anterior. Y buena parte de ese movimiento ya no responde solo a la lógica clásica de buy market share, sino a una lógica de buy over build, es decir, el comprador compra lo que le permite avanzar más deprisa.
No tiene por qué. En la valoración de empresas tecnológicas ha aparecido una nueva variable clave: el comprador quiere saber si tu posición seguirá siendo fuerte cuando la IA siga bajando el coste de construir, operar y sustituir software.
Cuando el comprador no ve durabilidad en tu producto, harán una de las dos cosas:
De hecho, el 80% de los compradores ve la commoditización impulsada por IA como la principal amenaza para el SaaS, y esa percepción importa mucho en una negociación.
Sí, es crítica. A pesar de que antes no era tan relevante, actualmente es el factor principal que fija el precio. Los puntos más sensibles suelen ser:
Cualquier debilidad detectada se traduce en descuento o mayor exigencia en la estructura.
Antes de iniciar un proceso de venta, es clave responder a tres preguntas:
No basta con integrar IA. Debe impactar en resultados medibles.
Los compradores valoran impacto en el negocio, no tecnología.
Hablar desde la tecnología no vende. Presentarte como una empresa que reduce un coste o elimina un riesgo donde el cliente no se puede equivocar, dice mucho más. Los compradores compran impacto, no slogans.
Prepara IP, deuda técnica, métricas, contratos, tecnología… Todo lo que no se resuelva antes del proceso aparecerá como riesgo en la negociación.
Menos de dos años. Lo cierto es que las ventas ya no se miden en años, sino en trimestres. Un dato relevante que confirma esta tendencia es que el 40% de CEOs SaaS considera adelantar su salida por la incertidumbre que causa la rápida evolución de la IA.
En muchos casos, esperar sin una estrategia clara puede implicar una caída en la valoración.
Sí, pero no de forma automática. La IA ya forma parte de la valoración, aunque muchas empresas todavía no la integren correctamente en su narrativa.
La clave no es posicionarse como una empresa “con IA”, sino demostrar algo mucho más concreto:
Eso es lo que realmente impacta en el múltiplo.
Si estás valorando vender en los próximos 12–24 meses, te ayudamos a entender cómo el mercado percibe tu compañía hoy.
Puedes realizar un test de autodiagnóstico para evaluar el nivel de preparación de tu empresa.
Por Diego Gutiérrez, socio deBaker Tilly