Escalar las ‘cleantech’ (también conocidas como tecnologías limpias) significa expandir aquellos proyectos innovadores –que tienen como objetivo descarbonizar la economía– para que crezcan y puedan adaptarse a la demanda del mercado. Para ello, es esencial contar con la financiación adecuada para producir y distribuir esta tecnología a mayor escala con un menor coste, potenciando la competitividad y el impulso de la reindustrialización. Según ‘Cleantech for Europe’, los bancos siguen siendo –con diferencia– “las mayores instituciones financieras de Europa" que contribuyen a ello.
En la carrera por crear soluciones innovadoras que contribuyan a mitigar el cambio climático a través de la reducción de emisiones –o que nos ayuden a adaptarnos a sus consecuencias– hay dos aspectos clave: la inversión en las etapas iniciales y la inversión para el despliegue y la escalabilidad. Porque dentro del ecosistema ‘cleantech’ existen las tecnologías más maduras, de primer nivel –que ya se implementan de manera masiva como la energía renovable– y las de segundo nivel –proyectos pioneros con coste de prima verde conocidos como ‘First of a Kind’ (FOAK) que, una vez se implementan, necesitan crecer (como por ejemplo las tecnologías de almacenamiento o captura de carbono).
Según ‘Cleantech for Europe’, mientras que en 2023 se invirtieron más de 11.000 millones de euros de capital riesgo y de crecimiento en tecnologías limpias de la UE –lo que representa un aumento de 15 veces con respecto a 2011–, en 2024 aumentaron las inversiones de deuda para estos proyectos. Esto ha supuesto pasar de 7.900 millones de euros en 2023 a 23.400 millones de euros en 2024. Aún así, en su informe ‘Mobilising Private Finance to Scale European Cleantech’, pone de relieve que, en la actualidad, el continente se enfrenta a “un déficit de inversión en tecnologías limpias”. Las ‘cleantech’ europeas necesitan a nivel de financiación:
‘Cleantech for Europe’ ha destacado que es importante que “las empresas de tecnologías limpias puedan obtener un mejor acceso a deuda, crédito o financiación de proyectos, ya que ofrecen un menor coste de capital en comparación con la financiación de capital en etapas iniciales, que requiere una mayor rentabilidad para el mayor nivel de riesgo asumido”, indica el informe.
Además, recoge que los mercados públicos y privados de capital “son esenciales” como parte de una estrategia que combine esa financiación complementaria para impulsar la descarbonización de la economía. En este sentido, señalan que “los instrumentos de financiación pública pueden desempeñar un papel fundamental a la hora de enviar señales al capital privado para financiar oportunidades de inversión en tecnologías limpias europeas”. En concreto estos instrumentos, pueden “crear mercados e incrementar la demanda de productos y servicios de tecnologías limpias, mejorando la viabilidad económica y, por consiguiente, el atractivo para el capital privado”.
El informe ‘Cleantech for Europe’ destaca las limitaciones financieras que deberían de mejorar para el impulso de las tecnologías limpias:
Volúmenes globales de capital social a través de capital riesgo, capital privado o crecimiento de capital. En este punto recomiendan:
Acceso a financiación de deuda en la fase de ampliación –y en el desarrollo de proyectos FOAK–, a través de créditos privados, préstamos bancarios o estructuras de financiación de proyectos. En este sentido aconsejan:
Con el fin de avanzar en la descarbonización de la economía, impulsar la competitividad a través de la productividad y la innovación, y reforzar la resiliencia y la seguridad mediante la reducción de dependencias críticas, Europa necesita —según el informe de Cleantech for Europe— una reforma profunda de los mercados de capital y una mayor movilización de financiación privada. Asimismo, se requiere que los organismos públicos emitan señales claras que generen la confianza necesaria para que los inversores respalden el desarrollo y adopción de tecnologías limpias.