Cómo se calculan los múltiplos de EBITDA en M&A, qué múltiplos se pagan por sector y qué otros factores influyen en el valor real de una empresa.
En muchas conversaciones con founders, una de las primeras cosas que escucho es algo parecido a esto:
“Las empresas como la mía se están vendiendo a 10x EBITDA.”
“Un competidor se vendió hace tres años a 12x, así que mi empresa debería valer al menos eso.”
Mirar operaciones comparables, analizar transacciones recientes en el mismo sector o fijarse en los múltiplos a los que cotizan empresas similares en bolsa tiene todo el sentido del mundo. Es una forma razonable de hacerse una primera idea de en qué rangos se mueve el mercado.
Lo que hay que evitar es convertir esa referencia en una verdad absoluta.
Porque los múltiplos funcionan como una regla de pulgar: ayudan a orientarse, pero no sustituyen al análisis real. Cada empresa, en un momento concreto y frente a un comprador específico, acaba teniendo un precio muy distinto al promedio del mercado.
Detrás de un “10x EBITDA” hay muchas más de lo que parece a simple vista. En las siguientes líneas explico por qué el EBITDA se utiliza como referencia, qué nos dicen de verdad los múltiplos que vemos en el mercado y por qué cambian tanto según el sector o el país. Y, sobre todo, por qué ningún comprador serio valora una empresa únicamente con un múltiplo.
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El EBITDA no es la métrica perfecta, pero sí es la más funcional en un proceso de M&A.
Se utiliza porque permite:
En otras palabras: no es que el EBITDA sea ideal, es que es el idioma común entre compradores, bancos, fondos y asesores.
EBITDA significa:
Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization
Es decir, el resultado del negocio antes de:
En la práctica, hay dos formas habituales de llegar al EBITDA.
La más intuitiva:
Ingresos
– costes operativos directos e indirectos
= EBITDA
Este enfoque ayuda a entender el EBITDA como el resultado puro de la actividad operativa.
En muchos procesos de M&A, el EBITDA se reconstruye “desde abajo”, partiendo del beneficio neto:
Beneficio neto
En muchos procesos de M&A aparecen ajustes pensados para reflejar la capacidad recurrente del negocio. Su objetivo es eliminar del EBITDA partidas que no representan la operativa normal de la empresa, como:
Costes no recurrentes
Gastos puntuales ligados a decisiones operativas concretas, como costes de una reestructuración específica de una filial o la cancelación de una línea de actividad.
Gastos extraordinarios
Partidas excepcionales que no reflejan la operativa habitual, como honorarios legales por un litigio ya cerrado, gastos asociados a la transacción (asesores legales o de M&A), penalizaciones contractuales puntuales o sanciones no recurrentes.
Partidas que no continuarán tras la operación
Costes ligados a la estructura actual del accionista o del management que desaparecerán tras la transacción, como la retribución de un fundador que deja la compañía y no necesita ser sustituido, gastos personales imputados a la sociedad (práctica poco recomendable, pero todavía habitual en muchas pymes) o estructuras de consejo que no se mantendrán.
Primera: EBITDA no es cash flow
Un EBITDA alto no garantiza caja si hay mucho CapEx, consumo de circulante o deuda.
Segunda: un EBITDA mal ajustado genera mucha desconfianza
Cuando un comprador ve un EBITDA inflado con ajustes agresivos, costes “olvidados” o normalizaciones poco creíbles, lo interpreta como una señal de poca seriedad y eleva automáticamente su percepción de riesgo.
Un múltiplo no mide el pasado.
Mide expectativas futuras.
Los compradores pagan más veces EBITDA cuando creen que ese EBITDA:
Por eso dos empresas con el mismo EBITDA pueden tener valoraciones radicalmente distintas.
Según datos de PitchBook (mediana global, 2025):
Los múltiplos más altos en EE. UU. son, en gran medida, el reflejo de un mercado enorme y lleno de oportunidades. Cuando una empresa puede crecer durante años dentro de un mismo país, con un mercado amplio, homogéneo y profundo, el crecimiento esperado es mayor… y eso se paga en el múltiplo.
La comparación es muy clara si se mira el tamaño del mercado. Basta con comparar el PIB de algunos estados concretos de EE. UU. con el de países europeos enteros:
Con mercados así:
El resultado es un mayor crecimiento esperado, menor fricción y más visibilidad a largo plazo, lo que se traduce en múltiplos de EBITDA más altos.
Si miramos la media mundial de múltiplos de EBITDA:
El mensaje es claro: 2021 fue la excepción, no la norma.
Mediana global por sector (PitchBook):
Cuando combinamos ambos múltiplos, aparece el margen EBITDA implícito que el mercado está pagando.
Ahí se entiende por qué:
Ejemplo típico:
¿Vale 15 o 9?
La respuesta real es: depende del resto del negocio.
El múltiplo es una referencia.
La valoración real surge del contexto completo.
Además del EBITDA los compradores analizan un conjunto amplio de KPIs, entre ellos:
Ingresos y crecimiento
Rentabilidad
Caja
Clientes
Ventas
Balance
El EBITDA resume, pero no explica el negocio.
1. No todo es promedio
La media de mercado no refleja tu realidad concreta.
2. El tamaño importa
Muchos datos provienen de operaciones grandes. En mid-market y small-cap, los múltiplos suelen ser más bajos.
3. Precio no es valoración
El precio final depende del encaje con el comprador adecuado, en el momento adecuado.
Los múltiplos de EBITDA son una herramienta útil.
Pero son solo eso: una herramienta.
La valoración real aparece cuando:
Por Joshua Novick, socio de Bondo Advisors
Fuente: https://www.joshuanovick.com/p/multiplos-de-ebitda-en-m-and-a-que