La Dra. Lisa Hehenberger es directora del ESADE Entrepreneurship Institute, miembro del Grupo de Expertos en Empresa Social de la Comisión Europea y del Grupo de Expertos en Inversión de Impacto Social de la OCDE. Ha sido miembro del Consejo Asesor Nacional Francés y del Grupo de Trabajo en Medición del Impacto de la Social Impact Investment Task Force establecida por el G8. Anteriormente, fue directora de Investigación y Política de la Asociación Europea de Filantropía Empresarial (EVPA). Un recorrido que la posiciona como una reconocida experta en filantropía empresarial e inversión de impacto y una interesante #ImpactAdventurer para este mes de septiembre.

Impacto en España

¿Cómo se está impulsando la economía de impacto en España?

Ahora estamos construyendo las dos partes: la demanda y la oferta de capital de impacto. Ya llevamos muchos años trabajando en el ecosistema de emprendimiento social, de empresas de impacto y también las ONGs más tradicionales, que están convirtiendo sus modelos de negocio para generar más impacto, para poder medir el impacto y luego también para poder conseguir financiación de impacto. Esto, por un lado. Y luego, por otro lado, la oferta de capital, que son los inversores, los intermediarios, y también los que tienen el dinero para invertir, que hay diferentes tipos de actores, como fundaciones, administración pública o instituciones financieras que están empezando a desarrollar vehículos. También hace años que hay fondos de capital riesgo que están generando un impacto y están invirtiendo en esas empresas de impacto.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el ecosistema de impacto?

Yo creo que hay varios retos. Por un lado, se tiene que juntar la demanda y la oferta, se tienen que generar instrumentos financieros que se adapten a las necesidades de las empresas sociales. Y aún, digamos que algunos de los actores más tradicionales no entienden esas necesidades. Por otro lado, también está la medición de impacto, que yo creo que hemos avanzado mucho en los últimos 10 años en la parte de medición, pero aún hay un desconocimiento por parte de bastantes actores en cómo se mide y cómo se gestiona el impacto. Otra barrera que encuentro, también, es la administración pública, que le falta entender realmente cómo funciona el ecosistema y cómo podemos apoyar mejor a este ecosistema.

En el último estudio de SpainNAB, de la cual es coautora, se muestra que la inversión de impacto de capital privado en España se incrementa un 34% en el último año. ¿Cómo interpretan esta cifra en el contexto actual?

Hemos visto realmente la oferta de capital de impacto en España y que hay actores que no habíamos integrado en los estudios anteriores, como pueden ser fundaciones o banca ética, que lleva tiempo trabajando en inversión de impacto, pero este dinero no estaba antes integrado en el estudio. Cuando hablamos del 34% de incremento estamos hablando de los fondos de capital riesgo y private equity que tienen un enfoque específico de impacto. Y sí que vemos un crecimiento y esto realmente se trata de nuevos fondos que se han creado y de que las gestoras han lanzado más fondos de impacto con más dinero. Eso es una señal que hay interés, también por parte de los inversores, de poner dinero en este tipo de fondos.

“Se incrementa un 34% la inversión privada de impacto, lo que demuestra que hay interés por parte de los inversores en este tipo de fondos”

La tendencia hacia la inversión de impacto, ¿es por creencia o por oportunidad?

Yo creo que hay dos tendencias. Una tendencia son las gestoras de fondo de impacto que llevan desde siempre trabajando en temas de impacto, como puede ser CREAS o Ship2B, que ahora han lanzado fondos más grandes. Y luego también, por otra parte, hay gestoras de fondos que, a lo mejor, antes no tenían un enfoque de impacto y ahora sí que han lanzado fondos de impacto dentro de la misma gestora.

¿Cree que llegaremos a estar cerca de los niveles de Reino Unido?

Yo, cuando empecé a trabajar en este tema, hace muchos años, monté el primer evento sobre Venture Philanthropy e Impact Investing en el año 2010 y no sabía a quién invitar, casi no existían actores. He visto realmente un crecimiento importante y que realmente cada vez hay más interés, eso es realmente buena señal. Yo creo que no estamos aún al nivel de Reino Unido, porque llevamos un retraso en comparación con su evolución. Pero estamos por el buen camino.

Ese cambio, ¿tiene que ver con la entrada de las nuevas generaciones?

Sí. Es un buen punto esta relación con las nuevas generaciones. Doy dos ejemplos. Un ejemplo es que últimamente me están llamando de diferentes family offices, que son gestoras de fondos de familias, y lo que veo con ellos es que están buscando, básicamente, oportunidades de inversión de impacto. Y, ¿por qué? Porque los jóvenes de esas familias quieren hacer inversión de impacto, están realmente liderando este cambio. Por otro lado, como profesora aquí en ESADE, cada día en contacto con esas nuevas generaciones, estamos viendo un interés muy importante en estos temas de impacto. Los cursos que estamos dando sobre emprendimiento social, de inversión de impacto, de medición de impacto… hay mucho interés por parte de los alumnos de aprender más sobre esto y también de desarrollar una carrera en el sector de impacto.

“Los jóvenes buscan desarrollarse en el ámbito del impacto o hacer inversiones de impacto. Son ellos los que están liderando el cambio”

¿Por qué tipo de proyectos de impacto se está apostando en España?

Yo creo que, tradicionalmente, en España había muchos proyectos sociales con un componente de integración social, de inclusión social, que tenían modelos de, por ejemplo, que los empleados venían de una comunidad con algún tipo de desventaja como podrían ser personas con alguna discapacidad, etc. Y este modelo está muy establecido en España y hay ejemplos como la Once o La Fageda, que están trabajando muy, muy bien. Estos, por un lado. Luego también lo que estoy viendo ahora, cada vez más, son proyectos que están integrando la tecnología en solucionar algún problema como la educación, etc. Y estos modelos la ventaja que tienen es que son más fáciles de escalar. Por supuesto, también temas que tratan el medio ambiente, la nutrición – intentar encontrar otras maneras de generar comida para la población que no genere un impacto tan negativo en el medio ambiente-, etc.

Medición de impacto

¿Cómo aconsejarías realizar los sistemas de medición y gestión para startups que están iniciando en este mundo del impacto?

Creo que muchas veces las empresas pequeñas dicen que es muy difícil esto de la medición y ni siquiera se meten. Al final es un proceso que empieza, normalmente con una teoría del cambio, entender los objetivos de impacto, el problema que estás intentando solucionar y, luego, ya pensar en las actividades que deberías desarrollar para llegar a esos objetivos. Y, a partir de ahí, empezar a medir los resultados, los cambios que estás generando. Yo aconsejo a las empresas empezar a aprender sobre el proceso. Hay algunas herramientas muy útiles, como la que desarrollamos, cuando trabajaba en EVPA, que es una guía de medición de impacto con 5 pasos muy sencillos. Es una buena manera de empezar.

“Hay empresas que ven muy difícil esto de la medición y ni siquiera se meten. Aconsejo que empiecen a aprender sobre el proceso”

¿Cuáles son esos 5 pasos?

Para desarrollar esta guía nos fijamos en diferentes herramientas, diferentes frameworks que existían, para ver un poco las mejores prácticas y agruparlas. Con esto desarrollamos 5 pasos:

  • El primer paso es definir los objetivos de impacto, y esto se puede hacer con la teoría del cambio.
  • El segundo paso es identificar los agentes involucrados, los agentes que son más importantes para tu organización. Si tú eres una empresa social, los agentes más importantes normalmente son las personas que quieres impactar a través de tu organización. Por ejemplo, si tú trabajas en el caso de integración o inclusión social, serían las personas que tienen algún tipo de desventaja a las que quieres saber si realmente estás impactando.
  • El tercer paso sería definir algunos indicadores para medir el impacto. Ahí hay que definir indicadores a nivel output, que es realmente, cuando tú haces una actividad, contar el resultado de la actividad. Por ejemplo, si doy una clase, cuántos alumnos han participado. Y luego, la segunda parte, es el outcome, que es el cambio que quieres conseguir. Esto, por ejemplo, en el caso de mis alumnos sería si han aprendido algo, si hacer este curso ha cambiado algo en sus vidas. Y eso también se puede medir y se pueden definir algunos indicadores.
  • El cuarto paso es verificar si el impacto está realmente pasando. Entonces hay que volver a los agentes involucrados y preguntarles si están realmente experimentado este impacto.
  • El quinto paso es la parte más de desarrollar un sistema de reporting, en donde tú puedes, por ejemplo, cada mes o cada tres meses, ir repasando si el impacto está sucediendo e integrarlo en el sistema de medición.

Esto parece muy sencillo y no lo es tanto, pero creo que es una buena manera de mirar el proceso.

“Un proceso en 5 pasos: definir objetivos, identificar agentes involucrados, definir indicadores, verificar que el impacto está sucediendo y desarrollar un sistema de reporting”

¿Cuáles serían las estructuras de gobernanza más indicadas para promover la gestión y medición del impacto en empresas grandes o pequeñas?

Depende un poco del tipo de organización:

  • Si estás haciendo medición de impacto en una empresa social, una impact startup, creo que debería buscar integrar la medición en los propios sistemas de organización, incluirlos en el sistema de management, y contar con una persona responsable de esa medición, aunque no sea a full time, pero que sí pueda dedicar parte de su tiempo a esto.
  • En los fondos de inversión de impacto también se tiene que integrar la parte de medición en toda la gestión. Eso significa que hemos de desarrollar una tesis de impacto en la estrategia y luego también en el proceso de inversión. El impacto tiene que estar integrado en cada paso.
  • En las grandes empresas es interesante el desarrollo que hemos visto en los últimos años. Antes encontrábamos más la parte de Responsabilidad Social Corporativa y creo que ahora se está generando mucho más el concepto de inclusive business. Esto está aún en una fase inicial, pero sí que he visto empresas grandes que están creando equipos de impacto, donde hay un chief impact officer, etc. Creo que es una buena señal, pero aún nos queda mucho camino por recorrer.

Hablando un poco más en general, ¿con qué estándares de medición contamos o deberíamos contar?

El tema de los estándares es algo que ya llevamos años trabajando también. Antes comentaba el tema del proceso de medición, que es algo que está bastante estandarizado. En el tema de los indicadores también hay ahora unas bases de datos, como, por ejemplo, IRIS, que son unos indicadores estandarizados. También hay una cosa que se llama Impact Management Project, que ha sido una iniciativa de diferentes organizaciones a nivel global, sobre todo para el sector de la inversión de impacto, que ha generado unos criterios que, por ejemplo, definen lo que es el impacto en cinco dimensiones. También define quiénes son los inversores de impacto y ayuda a definir mejor el mercado.

¿Consideras que la nueva regulación podría desviar más las miradas hacia la inversión ESG que hacia la inversión de impacto y por tanto a su medición y gestión?

Yo creo que la nueva regulación es una iniciativa, en principio, buena porque puede empujar a inversores a poner más dinero en estrategias de inversión que tienen algún tipo de impacto y luego también estrategias de ESG. Lo que pasa es que aún existen muchos más productos que hacen ESG que impacto y es más fácil medir. Entonces, en general, lo que es más fácil de medir se mide más. Y en este contexto, a veces me da un poco de miedo la parte de medioambiente comparado con la social. Por ejemplo, las emisiones de carbono son algo que sabemos cómo medir, es un indicador fácil, etc., mientras que cuando hablas de impacto social hay una multitud de diferentes tipos de impacto que es diferente cuando trabajas en educación o si trabajas en salud, etc. Esto provoca que, a veces, cuando es más difícil la gente no lo hace tanto y eso sí que puede ser un problema, porque hay problemas más complicados que no se solucionan porque no se pueden medir o porque el efecto del proyecto es más a largo plazo. Y esto es lo que pasa si comparas ESG con impacto: ESG es más fácil de medir, también hay sistemas estandarizados y actores muy grandes que lo miden. Ante esto, los que trabajamos con temas de impacto, tenemos que demostrar que esto realmente puede generar un cambio importante en la sociedad. Tenemos que tener datos, tenemos que hacerlo mejor para realmente convencer a inversores para que pongan dinero en esto.

Educación e impacto

En los últimos años se habla mucho del papel de los diferentes agentes económicos para impulsar esa nueva economía, pero, ¿cuál es el papel de la universidad en este cambio?

Yo creo que la universidad tiene un papel muy importante porque, por un lado, estamos educando a los alumnos que tienen un interés en esos temas y, por el otro, estamos haciendo investigación. Nosotros aquí, por ejemplo, desde ESADE hemos creado un centro de investigación que se llama ESADE Center for Social Impact, que hace investigación aplicada y también académica para aprender mejor los temas de impacto social. Tenemos tres temas de investigación: la inversión de impacto, el emprendimiento de impacto y la medición y la gestión del impacto.

“La universidad tiene un papel importante en el cambio porque forma a los profesionales del futuro e investiga”

¿Qué otras acciones se están llevando a cabo desde ESADE?

También hemos generado una comunidad de impacto y lo que queremos es trabajar entre alumnos, personas que están trabajando en el sector, expertos, líderes de impacto de hoy y de mañana, para generar nuevas soluciones para afrontar los problemas de la sociedad. Pensamos que es importante generar espacios de encuentro para que diferentes actores se puedan conocer y después también, entre ellos, desarrollar estas soluciones con nuestra ayuda, intentando ver qué funciona, qué no funciona, tener datos… y hacer esta investigación para realmente poder demostrarlo.

Desde ESADE se está trabajando mucho en este campo, pero, ¿es algo general en el sistema universitario? ¿Por qué cuesta tanto introducir los cambios en el sistema educativo?

Yo creo que las universidades, en general, tienen problemas para hacer cambios porque son estructuras tradicionales, conservadoras a veces, y tienen sus procesos… En este sentido a veces es difícil hacer cambios. Pero creo que sí, que hay un movimiento, no solo en ESADE, en otras escuelas de negocios también, para trabajar estos temas. Yo, por ejemplo, formo parte de un consorcio de académicos que trabajamos en estos temas y nos reunimos entre diferentes escuelas de negocios en EEUU, Europa y otros países del mundo, para compartir como damos clase en temas de impacto y, sobre todo, en la inversión de impacto.

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