A medida que la revolución di­gital se afianza en los servicios bancarios y financieros, la in­versión en empresas de tecno­logía financiera ( fintech ) se dis­para. Accenture estima que la inversión global en fintech se incrementó un 200% el pasado año, hasta alcanzar los 12.200 millones de dólares. La expansión del sector fin­tech supone un reto y grandes oportunidades para la banca tradicional. Por un lado, permi­te la entrada de nuevos competi­dores y start­up en el sector ban­cario, que pueden erosionar el ne­gocio de los bancos tradicionales en hasta una tercera parte de sus ingresos por la implantación de los nuevos modelos de negocio di­gitales. Pero, por otra parte, el sec­tor fintech está ayudando a los bancos a mejorar servicios, ha­ciéndolos más prácticos para el creciente número de clientes que eligen relacionarse con el banco por medios digitales.

Los bancos tradicionales tam­bién deben cooperar con fintech no sólo para mejorar la experien­cia del cliente o reducir los costes, sino también para generar nuevas fuentes de ingresos. Por ejemplo, Zest Finance ofrece préstamos a los consumidores utilizando téc­nicas de aprendizaje automático y análisis de datos para la puntua­ción de crédito. CaixaBank es uno de los bancos pioneros en la adop­ción de tecnologías digitales. Ade­más de ser el primer banco del mundo en usar smartwatches co­mo canal para los servicios banca­rios, también ha creado la primera app de banca en España para el Apple Watch. BBVA, por su parte, está comprometido con la trans­formación digital integral, que in­cluye no solo su tecnología en mo­delos de negocio y operativos, sino también su organización y su cultura.

A pesar del reto y oportunidad de fintech, nuestra encuesta re­ciente con altos ejecutivos de ban­ca en todo el mundo sugiere que muchos bancos aún no están pre­parados para responder a la revo­lución digital: solo el 25% de los ejecutivos que trabajan en inno­vación tecnológica afirma que su banco cuenta con una completa estrategia digital, mientras que el 40% considera que la adopción de nuevas tecnologías es demasiado lenta.

Los bancos también tienen que enfrentarse a la competencia de los gigantes tecnológicos que es­tán difuminando los límites entre sectores y acercando los servicios bancarios a sus propios dominios. Y lo están haciendo a gran veloci­dad. Apple Pay, por ejemplo, no necesitó más que tres días para conseguir un millón de tarjetas de crédito adscritas a su servicio. Los bancos son conscientes de que tienen que reaccionar con rapidez ante la transformación digi­tal. En este sentido, Accenture re­comienda seguir una estrategia digital dual que combine la nece­sidad de innovación rápida con una profunda transformación de sus actividades esenciales. En la práctica, este enfoque significa buscar nuevas opciones de creci­miento fuera de su ámbito tradi­cional, al tiempo que introducir cambios en su negocio base a largo plazo

Entre otras opciones de crecimiento, los bancos pueden monetizar los datos, convertirse en “atacantes digitales” que ofrezcan servicios a segmentos concretos del mercado como el de los jóvenes, mayores o perfiles poco bancarizados o introducirse en nuevas geografías. También pueden emplear la automatización para ofrecer a un amplio número de clientes productos que hasta ahora estaban reservados a pocos clientes más capacidad financiera. Asimismo también pueden ofrecer préstamos P2P, crowdfunding, o utilizar el “Internet de las cosas” para mejorar la financiación del comercio. Para ello deben mostrar una actitud emprendedora, ya que estas innovaciones tendrán que ser adoptadas o descartadas a gran velocidad. Eso exige una mentalidad de “prueba y error” para ir aprendiendo sobre la marcha, así como una colaboración con empresas de tecnología o –incluso– inversión en uniones temporales con empresas del nuevo ecosistema digital. BBVA es un buen ejemplo de este doble enfoque. Con su nueva organización que acelera la transformación digital o su fondo deinversión en startup como SumUp (pagos móviles), el banco ha podido crear en poco tiempo opciones para el futuro. El potencial a desarrollar es aún mayor gracias otras adquisiciones como el banco online estadounidense Simple o a la asociación con la startup de pagos móviles Dwolla. En paralelo, el banco también ha transformado sus actividades básicas, ofreciendo una experiencia completa omnicanal, la digitalización de sus procesos o la transformación de su modelo de operaciones.

La combinación de nuevas opciones de crecimiento con la transformación de las actividades tradicionales exige también la colaboración de tres funciones diferentes dentro de un banco: el emprendedor tecnológico, el emprendedor bancario y el emprendedor digital.

Autor: Piercarlo Gera, Global Managing Director de Accenture

Fuente: La Vanguardia

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