El Institut Català de Finances (ICF) planea el lanzamiento de dos nuevos fondos de capital riesgo para invertir en empresas medianas y en start up, después de que Capital Expansió y Capital MAB hayan agotado los recursos que tenían para realizar operaciones, respectivamente, en firmas de sectores tradicionales y negocios emergentes.

La entidad financiera de la Generalitat pretende dar así continuidad a su apuesta por los vehículos propios de capital riesgo –participados al 100% por ICF y gestionados por éste–, pero sin abandonar su papel como fondo de fondos, una función que ejerce a través de inyecciones en instrumentos promovidos y gestionados por terceros.

Joan Carles Rovira, director general de capital riesgo y mercado de capitales, prefiere no adelantar detalles sobre los dos nuevos fondos del ICF –ya que están en fase de proyecto–, pero apunta que la intención es que cuenten con un volumen económico superior al que tienen los actuales vehículos.

Capital MAB nació en el primer trimestre de 2012 con diez millones de euros y Capital Expansió se creó en el último trimestre de ese mismo año con una dotación de 20 millones de euros. En los dos casos, la totalidad de los recursos procedieron de la entidad financiera y su gestión está a cargo de ICF Capital, la gestora del propio instituto.

El segundo fondo de Capital Expansió mantendrá su política de inversión en empresas medianas que desarrollen su actividad en sectores tradicionales y que tengan planes de crecimiento e internacionalización. En cambio, la secuela de Capital MAB retocará su estrategia inicial.

Este fondo se constituyó para invertir en empresas catalanas cuyas acciones se negocien en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), pero la escasez de oportunidades que brinda este parqué ha llevado al ICF a ampliar su universo inversor, incorporando a firmas no cotizadas de un perfil similar; es decir, start up con un cierto grado de rodaje. De hecho, el fondo cerró el año pasado dos operaciones fuera del MAB: invirtió 500.000 euros en Newton Learning (Science Bits), y 300.000 euros en Inbiomotion. Para patentizar el cambio de enfoque, el fondo sucesor de Capital MAB adoptará un nuevo nombre, que todavía no ha trascendido.

El año pasado (ver cuadro), los dos fondos ejecutaron operaciones por casi nueve millones de euros en diez empresas, aunque se desconoce la identidad de dos de ellas.

Fondo de fondos

Mientras tanto, el ICF aportó el año pasado 15,3 millones de euros a fondos de capital riesgo de terceros. Las mayores inversiones, de cinco millones de euros cada una, fueron a vehículos de Nauta Capital y de la gestora francesa Idinvest (Nauta Sidecar Tech I e Idinvest Digital Fund III, respectivamente). La gestora Bonsai, con sede en Madrid, recibió tres millones para un fondo de venture capital; Inveready obtuvo 1,3 millones para su nuevo vehículo biotecnológico, y Spinnaker Invest, un millón de euros. También se pactó la entrada en los fondos de las nuevas gestoras biotecnológicas catalanas Invivo y Asabys, aunque las operaciones no se formalizaron hasta 2019. El compromiso inversor del ICF asciende a seis millones en el primer caso, y a cinco millones de euros en el segundo.

Por J. Orihuel / Expansión

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