Kohlberg, Kravis & Roberts (KKR) saltó a la fama en 1989 con la mítica oferta publica de adquisición (opa) sobre RJR Nabisco, sellada por 25.000 millones de dólares (18.300 millones de euros al cambio actual) tras una espectacular batalla con los gestores de esta compañía estadounidense.

Inmortalizada en el libro Barbarians at the gate, esa operación fue la primera gran compra apalancada de las firmas de capital riesgo, que desde entonces han adquirido centenares de empresas cotizadas a través de generosas ofertas sostenidas con muy poco capital y mucha deuda.

KKR también protagonizó la mayor opa apalancada en Europa, la compra de Alliance Boots por 11.100 millones de libras (13.750 millones de euros) en 2007, justo antes de la crisis financiera.

En los años boyantes, la firma que maneja activos por 100.000 millones de dólares bajo la dirección de Henry Kravis y George Roberts (Jerome Kohlberg dejó KKR en 1987), no realizó ninguna compra en España, aunque en 2005 pujó por el operador de telefonía Amena.

Oportunismo

Pero desde 2009, cuando la crisis rebajó el valor de los activos en el mercado español, KKR ha realizado ocho inversiones en el país, en las que ha comprometido capital de sus fondos por unos 1.200 millones de euros.

Sin embargo, ninguna de esas operaciones en España ha sido un buyout (opa apalancada) al estilo de RJR Nabisco o Alliance Boots, en las que KKR compra una gran empresa cotizada, la excluye de bolsa, la reestructura y la vende otra vez. En su desembarco en España, el gigante americano ha optado por tomar participaciones minoritarias (Saba Aparcamientos, Port Aventura, T-Solar o el negocio internacional de renovables de Acciona); o, en lugar de entrar en el capital, ha prestado dinero a compañías con necesidades de refinanciación como Uralita y el Grupo Alfonso Gallardo.

De ese modo, al aliarse con socios locales o convertirse en acreedor con la garantía de ciertos activos (en lugar de lanzar opas por el 100% de sus objetivos), KKR ha limitado sus riesgos en caso de frenazo de la economía española o ante posibles cambios regulatorios.

Jesus Olmos, socio director del fondo de infraestructuras de KKR en Europa y responsable de sus inversiones en España, indica que esta estrategia demuestra que su firma «es más que una casa especializada en grandes buyouts, es también un proveedor de capital a través de diferentes fondos y vehículos. Pero en el futuro, KKR podría participar en un buyout en España».

¿Cuáles podrían ser los posibles objetivos de KKR en una futura opa? Una opción sería comprar empresas cotizadas que conoce bien porque ya ha invertido en ellas, como Uralita.

La firma también podría volver a intentar una operación sobre compañías con las que negoció acuerdos en los últimos años sin éxito, caso de NH Hoteles y Pescanova.

Otras empresas españolas habituales en las quinielas de los analistas para una opa del capital riesgo o por parte de competidores de sus respectivos sectores son Gamesa y Jazztel.

Pero es probable que transcurra cierto tiempo hasta que KKR decida acometer una opa en España. Además de la incertidumbre económica, todavía es difícil para las firmas de capital riesgo encontrar financiación para este tipo de operaciones, incluso en Estados Unidos y Reino Unido, ya que los bancos siguen con su proceso de reducción de balance. Las mayores ofertas del año en Europa, algunas sin éxito, están siendo protagonizadas por grupos industriales con liquidez como General Electric y Pfizer. En España, la mayor adquisición ha sido la del operador de cable Ono por el grupo británico de telefonía Vodafone, valorada en 7.200 millones de euros.

Mientras, muchas gestoras de fondos todavía están ahora refrescando su portfolio con la colocación de sus participadas en bolsa, caso en el parqué español de Carlyle con Applus y Permira con eDreams. Como en el caso de KKR, las firmas de capital riesgo que sí son compradores activos en el mercado español (como CVC Capital Partners, Cinven y Apollo Global Investors) realizan operaciones inferiores a los mil millones.

Junto a las dudas macroeconómicas y los problemas de financiación, otro factor disuasorio puede ser la reciente reforma de impuestos en España, que elimina ventajas fiscales de las compras apalancadas, según el bufete Clifford Chance. Por todo ello, Olmos indica que «tras siete inversiones de KKR en España, quizá es el momento de consolidar posiciones en el país. Pero no podemos descartar otras adquisiciones, y analizaremos las nuevas oportunidades que surjan».

HACIA FUERA

Un sector en el que KKR no prevé invertir en España es el de infraestructuras. Tras sufrir en T-Solar la reforma energética, la firma americana ha excluido de su pacto con Acciona los parques eólicos en España, para evitar riesgo regulatorio.

Previsiones

Deutsche Bank estima que el PIB español crecerá un 1% este año y un 1,8% en 2015.

“La inyección de liquidez del BCE a los bancos puede impulsar un 0,4% la economía española”.

Según Bank of America Merrill Lynch, la economía puede crecer un 1,2% en 2014 y un 1,5% en 2015, gracias al consumo doméstico. Uno de los riesgos que ve la entidad es una “fragmentación política” tras las elecciones de 2015.

Barclays cree que la reforma fiscal propulsará la economía española, que podría crecer un 1,3% en 2014 y un 2% en 2015.

El PIB español avanzará un 0,7% en 2014 y un 1,1% en 2015, a juicio de HSBC, ya que el paro y la deuda familiar pueden frenar el consumo.

Autor: Roberto Casado - Expansión

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