El continuo e imparable crecimiento que está experimentando la financiación alternativa parece no tener límites. Hasta ahora, los fondos procedentes de la banca son la principal fuente de obtención de recursos de las empresas del viejo continente, pero cada vez es más habitual que estas recurran a una financiación ajena a la de la banca. Un Barómetro Económico elaborado por Bravo Capital confirma el crecimiento de la financiación alternativa como vía para la obtención de recursos, el 37% de las empresas espera utilizar fuentes alternativas de financiación en los próximos años. Con esto se espera reducir la dependencia financiera que existe de la banca y del mercado de capitales y que frena en muchos casos la actividad de las empresas al no contar siempre con el circulante necesario.

Datos extraídos de una encuesta de Allen & Overy manifiestan que la financiación alternativa está aquí para quedarse, una muestra de ello es que ya representa el 41% de la deuda de las empresas europeas. España por supuesto no es ajena a esta corriente y las empresas de nuestro país ya se han percatado de que es necesario diversificar las fuentes de financiación, de este modo aquellas empresas que sólo dependan de los bancos para financiarse están sometidas a un riesgo muy alto e incluso empresas rentables y poco endeudadas que precisen financiación para los ciclos de circulante también podrán ver denegadas sus líneas de crédito por causas ajenas a ellos, amenazando así su continuidad.

Fruto de la necesidad que representa para las empresas diversificar sus fuentes de financiación están naciendo alternativas como el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), que se creó con el objetivo de financiar a las pequeñas y medianas empresas españolas, pero la realidad es que existen menos de 1.000 empresas susceptibles de hacer una emisión en este mercado. Las empresas españolas tienen que diversificar sus fuentes de financiación para garantizarse estabilidad en el acceso a fondos, por tanto, su principal alternativa a la financiación bancaria hoy en día, la constituyen fondos o empresas privadas como Bravo Capital.

Mencionábamos anteriormente que existen menos de 1000 empresas con potencial para emitir en el MARF, esto está basado en un informe que ha elaborado Bravo Capital que señala que en España existen 3,14 millones de empresas, de las cuales más del 97% factura menos de 2 millones de euros. Si se tiene en cuenta que las empresas más pequeñas que han emitido en el MARF tienen unas ventas medias de 61 millones de euros y, hasta la fecha, la emisión mínima ha sido de 21 millones, la mayoría de ellas claramente no tendría acceso al MARF.

Bravo Capital es un vehículo creado por dos fondos americanos para apoyar a estas compañías que por su tamaño no pueden acudir a los mercados de capitales, apoya el crecimiento empresarial con financiación directa, «cesión de créditos» y «confirming», además de comprar cuentas a cobrar de administraciones públicas. La documentación es muy sencilla y una vez concedida la financiación hay libertad de uso. Salir a un mercado público requiere tener tamaño suficiente y conlleva ciertos requisitos como Rating, dedicación del management, preparación de documentación específica sobre la compañía, documentación legal compleja o publicación de información. Desde Bravo Capital damos acceso a las empresas a dinero de inversores sin la complejidad de los mercados públicos.

Ángel Boyano

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