Por I. del Castillo / Expansión

Carlyle, el grupo de capital riesgo que controla el 85% de la cablera asturiana Telecable, está decidido a avivar al máximo el proceso de venta de su participada para obtener el mayor precio posible, aprovechando, además, el viento de cola que supone la salida a Bolsa de su rival Euskaltel.

Con ese objetivo, ha decidido posponer la fecha límite para presentar ofertas vinculantes. La fecha inicial estaba prevista para el lunes 13 de julio, pero finalmente se ha retrasado hasta el día 24 de julio.

La razón fundamental de este retraso en la fecha límite es darle plazo a Euskaltel para poder presentar una oferta vinculante. Para ello es necesario poder realizar una auditoria especial (due dilligence) que el equipo directivo de Euskaltel no pudo hacer debido a que hasta la semana pasada ha estado muy ocupado con su propia salida a Bolsa.

Más precio

Euskaltel inició su cotización en el mercado bursátil español el 1 de julio con un precio de salida de 9,50 euros por acción y una capitalización de 1.200 millones de euros, que equivalía a unas 10,6 veces el ebitda del grupo. La empresa, que se revalorizó el primer día un 10%, cerró ayer 9,99 euros, prácticamente el valor de la OPV.

Carlyle entró en el capital de Telecable a finales de 2011 valorando el 100% de la compañía en unos 400 millones de euros.

Sin embargo, ahora existe en el mercado una referencia muy directa y cercana, como es el precio de Euskaltel. Aplicando a Telecable los mismos múltiplos que a Euskaltel, el precio se situaría en unos 670 millones de euros.

Utilizando otros parámetros, como el múltiplo de ebitda menos capex, que en el caso de Euskaltel es de 14,4 veces, el precio de Telecable se situaría en unos 505 millones, por lo que los expertos consideran que el precio final que se obtenga estará, probablemente en una banda entre estos dos extremos.

Entre los candidatos a la compra de Telecable figuran, principalmente, Euskaltel y CVC, el grupo de capital riesgo que controla un 70% de Grupo R, el otro gran operador de cable independiente que queda en España y que opera en Galicia. CVC quiere comprar Telecable para ser el actor principal en la consolidación del cable del Norte y probablemente será el rival más duro de Euskaltel, que está considerado el favorito en el proceso.

Por su parte, Euskaltel está claramente determinado a controlar Telecable y posteriormente a la propia R, y así lo explicaba en su folleto de la reciente OPV, en el que precisaba que su política de dividendo futuro estaría condicionada a futuras operaciones de concentración.

Dentro del accionariado y del consejo de Euskaltel había dos posturas encontradas: la de Kutxabank, el accionista de referencia, más proclive a una estrategia industrial que contemplaba el crecimiento mediante compras, y la de los dos fondos accionistas, Investindustrial y Trilantic, más partidarios de mejorar la rentabilidad limitando las adquisiciones.

Con la salida de estos dos fondos en la OPV, en la que han vendido su 48,1% del capital con grandes plusvalías, las reticencias al crecimiento mediante compras se debilitan.

Además, los accionistas del grupo vasco y del asturiano negociaron hace tiempo la integración, un proceso que estuvo ya a punto de culminarse en el primer trimestre de 2014, y que se frustró en el último momento.

Acuerdos industriales

Ambos grupos han llegado a acuerdos para compartir el funcionamiento de sus redes que, aunque aún no están plenamente operativos, facilitarían enormemente la integración y las sinergias en caso de lograr el éxito a la fusión de ambos grupos. Así, Telecable comparte con Euskaltel el sistema central de control (denominado core) de sus servicios de banda ancha fija y ha llegado a un acuerdo, todavía no desarrollado, para compartir también la central de control de su red de telefonía móvil.

Capital riesgo

Más allá de Euskaltel y de CVC, entre los candidatos a la compra de Telecable también han figurado varios grupos de capital riesgo como BC Partners, Providence o Advent, aunque su motivación, más financiera, posiblemente será menor que para los dos grupos de cable, para los que Telecable es una oportunidad de oro.

También se han considerado posibles las candidaturas de la británica Vodafone y la americana Liberty. Vodafone ya compró un operador de cable como Ono. Sin embargo, aún no ha logrado culminar la integración de Ono –aún está pendiente de aprobar el recorte de plantilla– por lo que no parece probable que esté dispuesta a embarcarse en otro proyecto de compra por el momento.

Fuente: La Vanguardia

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