La start up Bigfinite, con sede en San Francisco (California, EEUU) fundada por los empresarios catalanes Pep Gubau, Pere Merino y Toni Manzano, acaba de cerrar una ronda de financiación de 15 millones de dólares (13,5 millones de euros) que permitirá a la compañía escalar su negocio a nivel global. La operación ha sido liderada por el fondo de capital riesgo Atlantic Bridge y el vehículo de inversión de la multinacional Honey Well. En la ronda, también ha invertido el Institut Català de Finances (ICF) a través de su último vehículo de inversión ICF Venture Tech II.

El sistema Bigengine capta todos los datos que se generan en la producción de medicamentos mediante sensores y los sube a la nube donde sus algoritmos recomiendan las mejores vías para elevar la productividad. Al mismo tiempo, la plataforma es un completo sistema de compliance para la compañía.

"La industria farmacéutica durante muchos años ha estado muy acostumbrada a trabajar con grandes márgenes y, al estar regulada, nunca ha tenido muchos incentivos en optimizar sus procesos por las complicaciones que supone validar sus infraestructuras", explica Gubau.

Sin embargo, la situación ha cambiado. "Muchos medicamentos pierden la patente, aparecen biosimilares, la fabricación se externaliza... estas grandes compañías cada vez lo tienen más complicado", indica el también consejero delegado de la empresa.

Con los fondos levantados, la empresa se prepara para impulsar la comercialización del producto. "Actualmente, tenemos ventas millonarias de un dígito, con contratos con algunas de las principales multinacionales farmacéuticas", señala. La compañía ampliará su equipo comercial en Estados Unidos y en Europa y creará departamentos de experiencia de usuario. Otra parte de los fondos también se empleará en perfeccionar el sistema para satisfacer las necesidades de cada cliente.

Segunda ronda

Esta ronda de financiación es la segunda en la historia de la empresa. En 2017, Bigfinite levantó 7,6 millones de euros (8,5 millones de dólares) en una ronda liderada por los fondos Crosslink Capital y SoftTech VC.

La compañía, fundada en 2014, actualmente se divide en dos oficinas. La de San Francisco, donde se encuentra ubicado el propio Gubau, tiene diez empleados repartidos en los departamentos de desarrollo de negocio y márketing. En Barcelona, con cincuenta trabajadores, se encuentra el departamento de desarrollo tecnológico y de análisis de calidad.

Bigfinite es la tercera aventura empresarial de Gubau con sus socios. Con anterioridad, en 1986, crearon la empresa de software para la industria farmacéutica MR2 y la vendieron en el 2000. En 2003, fundaron la firma SVS, enmarcada en el mismo sector, y la acabó vendiendo a la japonesa Azbil en 2012.

Inversión del ICF

La inversión en Bigfinite es la segunda operación del fondo ICF Venture Tech II. "Teníamos la ronda cerrada, pero considerábamos que era importante tener al ICF como muestra de nuestro compromiso con la economía catalana", señala Gubau. Este vehículo de inversión de la entidad financiera pública debutó el pasado septiembre con la toma de una participación en la biotecnológica catalana Vytrus Biotech por 500.000 euros. En total, el vehículo cuenta con un volumen de 20 millones.

Por Gabriel Trindade / Expansión

https://www.expansion.com/catalunya/2019/11/07/5dc4106c468aebfb438b45c0.html

Fuente: Institut Català de Finances (ICF) / Expansión / Bigfinite

https://www.bigfinite.com/bigfinite-closes-series-b-financing/
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