Cubrir la distancia que va desde una empresa familiar española hasta los despachos de los grandes fondos de capital riesgo para conectar esos dos polos ha demostrado ser capaz de generar negocio. Claudio Aguirre lo vio claro a finales de 2014, cuando encomendó a dos ex Merrill Lynch crear una división de banca de inversión para sumar a Altamar Capital Partners, la firma presidida y fundada por él en 2004. Menos de cuatro años después, esa área cuenta ya con ocho banqueros de inversión, tras reforzarse con dos fichajes.

El proyecto bautizado como Altamar Advisory Partners que comenzó con Ramón Peláez y José Epalza como socios impulsores, ha asesorado 20 operaciones, cuenta ya con un tercer socio, Jaime Fernández-Pita, también procedente de Bank of America Merrill Lynch, y acaba de contratar a una asociada y a un analista para fortalecer la base del equipo, según aseguran fuentes de la compañía. Además, Emilio Saracho se ha unido como consejero de la firma para aportar su experiencia de años en JPMorgan.

Con ese equipo, que se apoya en los 140 empleados del grupo con oficinas en España, Latinoamérica y Nueva York, los socios de Altamar Advisory Partners confían en seguir creciendo en la asesoría a la empresa familiar y a los fondos de capital riesgo, y en ponerlos en relación para que cada uno complete las necesidades del otro. Aprovechan para ello las fortalezas de Altamar Capital Partners, su matriz, especializada en la inversión en activos alternativos, especialmente en fondos de capital riesgo internacionales.

En ese cometido, la firma tiene contacto con centenares de vehículos de todo el mundo para decidir cuáles son los mejores para invertir el dinero de los fondos de fondos que gestiona y que levanta entre inversores que en muchos casos son empresas familiares. "Durante muchos años éramos el único inversor español en fondos de capital riesgo", explican desde la entidad.

Esa información permite a Altamar tener conocimiento de los fondos de capital riesgo y saber cuáles son sus estrategias, dónde invierten o en qué segmentos quieren crecer. A la vez, también están al tanto de las necesidades de la empresa familiar y cuentan con su confianza, al gestionar sus inversiones, señala el equipo directivo de la firma. Con esas bases, la tarea de la división de banca de inversión es unir esos dos conocimientos y generar operaciones de fusiones y adquisiciones (conocidas como M&A en la jerga financiera) entre ellos.

Trato personalizado

"La empresa familiar es distinta a la gran empresa", añaden los socios de Altamar Advisory Partners. "Necesitan un trato más personalizado, lo que requiere un equipo con sensibilidad y empatía". En principio, la asesoría estratégica que la boutique de banca de inversión ofrece a estas compañías es global, lo que significa que el mandato que consiga de ellas no tiene por qué estar referido solo a una venta y menos con fondos de capital riesgo como postores exclusivos. Todas las opciones están abiertas. Pero el estudio que Altamar ha hecho del mercado demuestra que el private equity cada vez tiene un peso más grande en las transacciones y que el conocimiento que la firma española tiene de este segmento supone un valor añadido para asesorar a la empresa familiar.

Un dato en el que apoyan su estrategia es en el número de compañías que cotizan en Bolsa en Estados Unidos frente a las que están participadas por el capital riesgo. Mientras que la cantidad de las primeras se ha reducido prácticamente a la mitad entre 1995 y 2016 para quedarse en 4.330, las firmas que tienen un fondo detrás han crecido hasta las 7.100, según datos del Banco Mundial. A eso se une que en España el 89% del tejido corporativo está formado por empresas familiares y que casi dos tercios de las inversiones del capital riesgo en España desde 2017 han tenido como objetivo una empresa familiar.

"En España hay mucha empresa familiar que necesita ayuda para la gestión y para crecer e internacionalizarse", aseguran desde Altamar Advisory Partners, donde ven un fuerte potencial de operaciones de M&A en el segmento de compañías medianas del mercado español.

La venta del 45% del capital de los restaurantes La Chelinda que estaba en manos de su fundador al fondo de capital riesgo Abac es un ejemplo de una de las operaciones que ha asesorado Altamar este año y que se encuadra en su estrategia de conectar esos dos mundos. Sin embargo, el banco de inversión también ha vendido en 2018 una empresa familiar española a otra de su misma condición en Italia, como hizo en la transacción entre Tecnopol Sistemas y Mapei, e igualmente ha asesorado al fondo de capital riesgo Bridgepoint para incrementar su fortaleza en el sector de la agricultura con la compra de una empresa valenciana.

Por Inés Abril / Expansión

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