La actividad del venture capital, el segmento del capital riesgo que apoya a empresas con alto potencial en sus fases iniciales, es relativamente reciente en España. Su creciente dinamismo es una de las derivadas positivas de la dura crisis económica y financiera que ha atravesado el país en los últimos siete años y que, sumada a la revolución digital y al arraigo de la globalización, han puesto a la actividad emprendedora en el centro de la recuperación y de la economía del futuro.

Para hablar sobre la actualidad del sector del venture capital, las barreras que afronta y sus perspectivas, el equipo de Deal Advisory de KPMG en España invitó, de la mano de Ignacio Faus, socio responsable del área, Jorge Ferrer, director en el Área Legal de KPMG Abogados y Mariano Antón, director de Corporate Finance, a algunos de los principales actores del segmento tanto inversores como ventures de grandes empresas. Beatriz González, fundadora de Seaya Ventures, Íñigo Palacio, subdirector de Negocios Emergentes de Repsol, Diego Díaz, responsable de Iberdrola Ventures-Perseo, el programa de venture capital corporativo de Iberdrola, Alberto López Prior, director de Medios de Criteria CaixaHolding e Ignacio Fonts, consejero delegado de Inveready Asset Management, compartieron sus opiniones con nosotros.

Los últimos años han sido algo complicados en términos estadísticos para el venture capital en España, recuerda Ignacio Faus en la apertura del debate. No obstante, en el marco económico general, la actividad del segmento está en un buen momento. Según la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (ASCRI), la inversión de venture capital en los tres primeros trimestres de 2014 ascendió a 238 millones de euros en 234 operaciones, superando ya a lo invertido en el conjunto del año 2013 (208 millones de euros en 377 operaciones) por lo que la previsión de volumen de inversión para 2014 es optimista ya que se podría superar la barrera de los 300 millones de euros.

Por tanto, sí se están dando algunas condiciones positivas para el impulso de este segmento de inversión en España: el venture capital está protagonizando la captación de fondos (o fundraising) nacional privada, las start-ups españolas están atrayendo a un mayor número de fondos internacionales y numerosas desinversiones están teniendo como comprador al inversor extranjero.

En la base de esta mejoría hay dos factores destacables. El primero, las mejores perspectivas macroeconómicas reflejadas en la recuperación del apetito inversor internacional y, lentamente, en los indicadores básicos de la economía real; y la segunda, la puesta en marcha de Fond-ICO Global, que en sus tres primeras convocatorias ha comprometido una inversión de 631 millones de euros de financiación. Los directivos de venture capital encuestados para el informe Perspectivas del Capital Riesgo en España 2014 de KPMG así lo corroboran, y añaden el desarrollo espontáneo de redes y agrupaciones de business angels

BUENAS PERSPECTIVAS

El comentario general de los participantes en la mesa redonda apunta al optimismo aunque con matices. Ignacio Fonts, consejero delegado de Inveready cree que ha sido una etapa positiva en cuanto a actividad emprendedora, especialmente respecto a las empresas en etapas iniciales (early stage). “Ha sido un periodo muy fértil no solo por el número de proyectos que se han puesto en marcha sino por la actitud de la sociedad respecto al emprendimiento, concepto que ha entrado en el vocabulario popular y ha acaparado mucha más atención creando el caldo de cultivo para que hoy tengamos alternativas como el Fond-ICO” expone. “Además —añade— veo más permeabilidad en nuestro sistema a la hora de comunicarse y aprender de otros polos como Silicon Valley, Berlín o Londres”.

Probablemente, la cultura del emprendimiento haya calado más en España en los últimos siete años, que en las dos o tres décadas anteriores. Hay nuevas ideas, ganas de invertir y apoyo social a la creación de empresas. “Esto es especialmente positivo teniendo en cuenta el contexto tan difícil en el que se ha producido”, subraya Alberto López Prior, director de Medios de Criteria CaixaHolding, “aunque aún tenemos mucho camino por recorrer”.

Beatriz González, fundadora de Seaya Ventures, que invierte sobre todo en negocios innovadores que requieran capital de crecimiento o expansión, comenta que las cosas están mejorando. A pesar de ello, a su juicio, sigue habiendo un problema de financiación en fases de crecimiento ya que tradicionalmente ha habido mucho dinero en las rondas iniciales y un gap importante en las rondas avanzadas (late stage). “Para levantar una ronda desde 3 hasta 10 millones de euros en España, o incluso en Europa, prácticamente no tienes a nadie, los emprendedores se tienen que ir fuera con el consiguiente desgaste e inversión en tiempo”. A pesar de ello, hace hincapié en el cambio en la percepción multinacional de la actividad emprendedora en España, razón para creer en las buenas perspectivas del venture capital a futuro. “En España la gente es muy emprendedora, hay buenas propuestas”, asegura.

Por parte de los responsables de venture capital de las grandes empresas representadas en la mesa, Íñigo Palacio, subdirector de Negocios Emergentes de Repsol, afirma que la cosa está mejorando aunque “resulta complicado encontrar deals interesantes” en el sector de la energía, una industria por naturaleza intensiva en capital en la que la capacidad de generar éxitos en el corto plazo es más compleja. De acuerdo se muestra Diego Díaz, responsable de Iberdrola Ventures-Perseo, cuya actividad se enfoca en proyectos del mismo sector aunque detecta “una tendencia creciente de proyectos emprendedores que integran tecnologías de otros ámbitos, como las tecnologías de la información, que se aplican a solucionar algunos de los retos del sector energético”, apunta. Como muestra de ello, cuenta cómo recientemente han invertido en Stem, una empresa de almacenamiento de energía que integra baterías y conceptos de big data y data analytics para mejorar la eficiencia energética en clientes comerciales. “Hay un punto de encuentro entre el venture más tradicional vinculado al mundo de las tecnologías de la información y la inversión industrial en el ámbito de la energía”, expone. “Aunque a los inversores del ámbito más industrial a veces nos llame la atención el ruido y la visibilidad que adquiere el venture ligado al emprendimiento en eventos o medios de comunicación, no deja de ser algo positivo desde el punto de vista de la concienciación y el fomento de la creación de empresas innovadoras”.

¿INVERSIONES DEMASIADO HAPPY?

Fruto de la popularización de la cultura emprendedora y del creciente atractivo del entorno de la start-up tecnológica, en los últimos años han proliferado los business angels—inversores individuales, corporativos o redes de inversores que aportan dinero, tiempo y conocimiento a nuevos proyectos empresariales—, así como las incubadoras y las aceleradoras de start-ups. La única alerta que expone Ignacio Fonts es que ha crecido más el número de incubadoras que el de mentores cualificados para guiar a los nuevos emprendedores. En un sector muy nuevo, “no puede haber muchos mentores muy buenos” refrenda Beatriz González. En este sentido, Íñigo Palacio se pregunta si tal vez el venture capital esté dedicando demasiada atención a proyectos demasiado “happy o juveniles” que, aunque innovadores, “no tienen vocación de evolucionar hacia empresas industriales de primer orden que puedan llegar a cambiar el paradigma, al menos en el panorama energético” apunta. En el ámbito del venture corporativo del sector de energía, su interés se centra en emprendedores “que sigan y persigan sus proyectos para llevarlos hacia el éxito después de crearlos” comenta.

En todo caso, de este algo caótico caldo de cultivo también surgen grandes oportunidades. Ejemplo de ello son iniciativas destinadas a favorecer el encuentro entre emprendedores e inversores como el Internet Start-upbootcamp, Endeavor o Google Campus. “Es muy positivo que Eric Schmidt, uno de los fundadores de Google, haya venido a España alrededor de cinco veces este año” apunta la fundadora de Seaya.

Ignacio Fonts, por su parte, coincide en que en este periodo ha habido algunas salidas pequeñas y algo precipitadas pero considera que son “un buen entrenamiento teniendo en cuenta el punto de partida del segmento en España”. En este mismo sentido, Alberto López Prior subraya la importancia de distinguir el objeto real de los proyectos ya que “a veces decimos que estamos invirtiendo en tecnología pero en realidad estamos invirtiendo en comercios que utilizan las tecnologías para vender su producto. Por tanto –añade- tenemos todavía un largo camino por recorrer para hacer inversiones reales en tecnología que son las que, además de aportar valor económico a los inversores, generan un impacto real en la economía del país”.

RETOS Y BARRERAS DEL VENTURE CAPITAL

A pesar de las buenas perspectivas, los ponentes invitados a la mesa redonda detectan también algunas barreras para que el negocio del venture capital se consolide hacia un modelo maduro como el estadounidense o el israelí. El primero de los retos, a juicio de Ignacio Fonts, es la formación. En opinión del consejero delegado de Inveready, “en el emprendedor español falta cultura del propio desarrollo y crecimiento empresarial; a veces se desconocen las reglas genéricas del ecosistema del emprendimiento o, incluso, madurez como gestores de proyectos, probablemente por falta de formación emprendedora en las familias, colegios o los propios medios de comunicación”. Alberto López Prior incide en que las universidades no están enseñando a emprender a los estudiantes. A su modo de ver, hay muy buenas ideas pero no hay formación para saber convertirlas en negocios; “por ello, los que nos dedicamos profesionalmente a esto y contamos con la experiencia adecuada, nos deberíamos sentir obligados a acompañar más y mejor a los emprendedores” asegura.

Beatriz González pone el acento en la atracción del talento como clave necesaria para consolidar el venture capital en España. “El emprendedor en España tiene una visión más cortoplacista, piensa que vender por dos millones es un gran triunfo, pero necesitamos éxitos y salidas más importantes para poder decir que contamos con un entorno de venture consolidado y atraer el mejor talento”.

Diego Díaz añade que detrás de todo esto está el tiempo necesario para transformar una cuestión cultural y educacional, y la cultura tiene que ver también con los medios de comunicación y los casos de éxito. En este sentido, pone el acento en que como país y como economía, España no se puede permitir que no exista la actividad de venture capital: “En diez años tendremos más casos de éxito y más cultura”.

Desde la perspectiva de las iniciativas corporativas de venture capital, Íñigo Palacio, de Repsol, añade que falta una cierta orientación hacia este tipo de proyectos. “Es cierto que es un ámbito en el que es difícil encontrar resultados muy satisfactorios ya que hay liquidez reducida y pocos players”. Cuenta también que probablemente falte algún caso de éxito rotundo de largo plazo para que la mentalidad de las grandes empresas comience a acompañar a los proyectos. Diego Díaz, de Iberdrola Ventures-Perseo, añade que “las ventajas estratégicas de la actividad de venture capital corporativo son claras, si bien es importante que las inversiones sean sostenibles desde el punto de vista financiero”.

A este respecto, Ignacio Faus resalta el contraste de esta situación con la de un mercado de referencia como el de Estados Unidos donde el 70% de las salidas de start-ups son hacia grandes empresas tecnológicas, “auténticas máquinas de comprar compañías y de integrar adquisiciones” aunque “probablemente tenga más que ver con la falta de empresas tecnológicas que con el comportamiento de las mismas” añade. Tal y como relata, Estados Unidos es un lugar único de confluencia de capital con vocación emprendedora y con educación. “Silicon Valley es una mezcla de Stanford con Sand Hill Road –avenida de Menlo Park en California conocida por la concentración de firmas de venture capital- y una gran vocación emprendedora”.

REFORMAS Y APOYO INSTITUCIONAL

Jorge Ferrer, indica que la flexibilización laboral y la eliminación de trabas administrativas son reivindicaciones históricas de los nuevos empresarios. Beatriz González, fundadora de Seaya, añade desde la perspectiva del accionista de start-up la elevada tributación de las acciones ya que “en empresas que comienzan, en las que los sueldos no pueden ser demasiado altos, el incentivo a través de acciones es un recurso necesario”. Según recuerda, la demanda no ha sido nunca más subvenciones, sino la eliminación de trabas, concepto que respaldan todos los participantes en la mesa redonda.

Ignacio Fonts, alude también a la reforma fiscal, particularmente al llamado exit tax, un impuesto incluido en la reforma del IRPF que grava las plusvalías latentes de los contribuyentes que cambien de residencia. Según destaca el consejero delegado de Inveready, este cambio “afectará al emprendedor que consigue una ronda de financiación alta y sale, por ejemplo, a Silicon Valley temporalmente para poner en marcha su negocio”. Es un ejemplo, a juicio de Ignacio Fonts, de la necesidad de imprimir una mayor transversalidad en las iniciativas de apoyo a la actividad emprendedora. “De poco sirve crear una ley de apoyo al emprendedor si el resto de medidas en marcha no están permeabilizadas de esta misma urgencia”, opina. Sobre la Ley de Apoyo al Emprendedor, Alberto López Prior lamenta que no contemple ninguna medida de apoyo a la creación de corporate ventures; “debería incluir ventajas para que las grandes empresas se sientan motivadas a impulsar estas iniciativas, puesto que son las que realmente pueden actuar como motores”.

En cuanto al fondo de fondos público Fond-ICO, Beatriz González es muy positiva. Apunta que han cubierto el espacio que dejaron las cajas de ahorros y que, en contra de lo que han señalado algunas voces, no están subsidiando al sector: “El Fond-ICO apoya cuando ya hay financiación privada, es un Limited Partners (LP) como otro cualquiera y además sigue un proceso muy riguroso”. Diego Díaz duda, por su parte, de la capacidad del ecosistema emprendedor de seguir el ritmo del incremento de la inyección de financiación y desarrollar proyectos suficientemente competitivos. En esta misma línea, Ignacio Fonts expresa que “existe una cierta inflación en las expectativas de los emprendedores, algunos de ellos con planes de negocio todavía inmaduros, ante los que hay que tener cierta prudencia”.

FUENTES DE FINANCIACIÓN Y MERCADOS ALTERNATIVOS

Mariano Antón, subraya que una de las condiciones para la consolidación del ecosistema del emprendimiento en España es que el emprendedor asuma la necesidad de diversificar sus fuentes de financiación, lo cual tiene mucho que ver también con la propia desintermediación bancaria. En este sentido, Ignacio Fonts valora como correcto el Proyecto de Ley de fomento de la financiación empresarial, que diferencia financiadores acreditados y minoristas, “algo fundamental para que la desintermediación llegue a todos los sectores, incluido el financiero puesto que las figuras de crowdfunding o inversión colectiva están aquí para quedarse”, detalla.

Ignacio Faus alude también a los mercados alternativos, cuyos primeros ejercicios han afrontado situaciones complicadas, especialmente el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Según explica, el número de salidas a bolsa de empresas de tamaño relativamente pequeño no es elevado. ¿Tiene sentido fomentar estos mercados? Beatriz González así lo cree, del mismo modo que funciona en otros países con muy buena reputación y rendimiento. “El MAB aquí nunca parece tener una percepción del todo positiva”. A su juicio, no obstante, falla el tamaño de las empresas y la falta de analistas que les hagan seguimiento, factores que sumados a las malas experiencias, perjudican más su imagen. Ignacio Faus, añade que la puesta en marcha del MAB coincidió con un momento complicado para la empresa española, “cuando muchas de ellas necesitaron reestructurar su capital y se malinterpretó lo que era un mercado de capitales destinado a financiar crecimiento con una alternativa de financiación para reemplazar a la bancaria”.

La solución utópica, para Alberto López Prior, tanto por trasparencia, por regulación como por mayor volumen, sería un mercado supranacional, aunque estemos lejos de esto. En todo caso, su visión del futuro del venture en España es muy positiva. Asegura que se han puesto los medios para corregir las áreas de mejora, coinvertir más con inversores internacionales o ayudar a las participadas a salir fuera y contar con participación de consejeros independientes que nos den una visión complementaria.

Texto: Sara Mirete. Revista Valores KPMG / Enero 2015

Fuente: KPMG

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