Rodolfo Carpintier es uno de los “padres” de Internet en España. Además de emprender, invertir en empresas online le divierte más que nada. Y es a lo que se dedica en cuerpo y alma.

Fundador y presidente de Digital Assets Deployment (DAD) -incubadora de referencia en nuestro país-, está especializado en la utilización de la Red como soporte para la toma de decisiones empresariales. Además, fue uno de los impulsores del comercio electrónico y del desarrollo de nuevos modelos de negocio digitales.

En su extenso currículo destacan sus cargos como presidente de Commerce Net España (organización internacional promotora del comercio electrónico a nivel mundial); socio fundador y vicepresidente de Desarrollo de Negocios en Netjuice y director de Marketing en Telefónica Sistemas.

Él, que es una de las personas en nuestro país con la experiencia más dilatada en la web, sitúa el desarrollo de Internet entre los cinco inventos más importantes de la historia.

P. ¿Cuál ha sido el mayor cambio de la Red desde el siglo pasado?

«La ubicuidad. En aquella época había apenas 200 millones de internautas, mientras que hoy en día estamos cerca de los 4.000 millones. Así, modelos de negocio que entonces no funcionaban hoy resultan perfectamente viables».

Carpintier piensa que Internet será una parte importante del ecosistema de los modelos de negocio del siglo XXI. “Necesitamos comunicarnos cada vez con más velocidad y tomar decisiones con mayor precisión. Y eso requiere redes muy rápidas y el acceso a soluciones que no se podían diseñar hace tan solo cinco años”, apunta.

P. En 2004 publicó “Los cinco mandamientos de la empresa en Internet”. ¿Siguen estando vigentes?

«Hay muchas cosas que han cambiado, pero lo sustancial ha permanecido. La economía de Red hace que cada nuevo nodo que se une aumente el valor y eso continúa siendo válido en cualquier modelo de negocio en Internet. Cada vez es más importante el número de usuarios y la capacidad de generar nuevos nodos».

En otro de sus libros aseguraba que Internet puede salvar una empresa, pero también hundirla. Y para ello relataba la historia ficticia de una compañía de Cuenca que se reinventaba gracias a la Red.

“Muchas veces la gente cree que estar en Internet es tener una web propia y que con eso es suficiente. Pero los servicios online que ofrece una empresa deben reunir unas características de calidad y transparencia. Si no, te pueden hundir el negocio”, advierte.

Carpintier cree que el comportamiento de las empresas españolas en Internet dejaba bastante que desear hasta antes de la pandemia. “Íbamos unos cinco años por detrás de Europa, salvo en capitales como Barcelona o Madrid”, asegura.

En su opinión, la crisis del coronavirus ha servido para acometer rápidamente nuevos modelos de negocio utilizando las redes, así como para que poco a poco empiecen a aparecer nuevos negocios interesantes en ciudades pequeñas. “La gran ventaja de Internet es que te permite ser una empresa global desde Cuenca”.

«Si la pandemia ha marcado un punto de inflexión en el comportamiento de las empresas en Internet en todo el mundo, en España se ha notado más, porque éramos más reticentes a usar la Red. De repente, nos hemos dado cuenta de que se trata de una forma rápida y segura de hacer negocio”, manifiesta.

A su extensa lista de publicaciones, en septiembre añadirá un nuevo libro sobre emprendimiento, en el que volcará su amplia y contrastada experiencia en la creación de empresas con modelos de negocio del siglo XXI.

P. ¿Cómo valora el ecosistema emprendedor español?

«Tenemos grandes emprendedores, pero nos falta la capacidad inversora de los grandes países. No solo de Estados Unidos, China o Japón, que están a años luz, sino de Francia, Reino Unido o Alemania. En España podemos financiar rondas de 5 o 10 millones. Pero aún nos falta músculo para financiar rondas de 1500 millones».

«En España tenemos mucho talento y contamos con tres de las mejores escuelas de negocio del mundo. Gracias a ello, muchos de los que vienen a cursar un MBA luego han sido artífices del lanzamiento de empresas españolas que han terminado siendo grandes y exitosas multinacionales».

Respecto al anteproyecto de ley para incentivar la creación de nuevas empresas, que ya ha visto la luz, Carpintier tiene un sabor agridulce. Por un lado, reconoce que la nueva ley supone un paso en la dirección adecuada. Pero, por otro, lamenta el escaso apoyo fiscal que se ofrece en España a emprendedores y startups, a diferencia de lo que ocurre en otros países del entorno.

En paralelo, se ha presentado el fondo Next Tech para impulsar el crecimiento de empresas tecnológicas e inyectar unos 4000 millones en un periodo inicial de cuatro años para crear más empresas unicornio.

Carpintier recuerda que España ya cuenta con un par de compañías de capital privado cuya valoración ha superado los 1000 millones de dólares, cuando antes no teníamos ninguna.

“Hemos demostrado que somos capaces de crear unicornios. Ese dinero hay que invertirlo bien. No hay que dárselo a grandes empresas que no lo necesitan, sino emplearlo en crear potenciales compañías de futuro”, puntualiza.

P. ¿En qué se fija a la hora de invertir?

«En el equipo directivo. Lo más difícil para un emprendedor es vender la idea a su equipo. A partir de ahí pueden lograrse grandes hitos».

P. ¿Cuál ha sido la mayor enseñanza que ha aprendido de Internet?

«Que no hay enemigo pequeño. Una de las grandes ventajas de Internet es que con ambición, tecnología, ganas y un buen equipo, se puede competir con los más grandes».

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