El sector de la moda se ha convertido en uno de los principales motores de la actividad de transacciones y M&A en los últimos dos años. La existencia de un atractivo tejido de empresas internacionalizadas de tamaño mediano con posibilidades de crecimiento, unido a la existencia de firmas que han debido acometer reestructuraciones o necesitaban de fondos para poner en marcha un proyecto de internacionalización, han allanado el terreno para la entrada de nuevos socios en algunos de nuestros jugadores nacionales másconocidos.

Fue el caso, en el 2013, de la entrada del grupo saudí Alhokair en Blanco, compañía que ha debido afrontar un proceso de transformación para embarcarse en una senda positiva. En los últimos meses, hemos visto cómo firmas como Pepe Jeans cambiaban de manos, o marcas de peso como El Corte Inglés, Desigual, Tous y El Ganso abrían su capital a socios minoritarios para afrontar una etapa en la que las empresas de moda se enfrentan a retos sin precedentes.

Uno de ellos es, sin duda, el de cruzar fronteras, una decisión que, en varios casos, se ha abordado más por obligación, ante la debilidad del mercado interno, que por voluntad propia de los accionistas.

Tenemos varios gigantes españoles de la moda fuertemente internacionalizados, como es el caso de Inditex y Mango. Pero para el tejido mediano, el crecimiento internacional sigue siendo un reto ambicioso a todos los niveles.Ya no se trata únicamente de diseñar una estrategia de marketing para arañar cuota de mercado a jugadores extranjeros de renombre global. Una internacionalización adecuada implica planificar desde la cadena de suministro a la elección del equipo directivo y a la apertura de tiendas en las localizaciones adecuadas. La profesionalización de la toma de todas estas decisiones es uno de los principales activos que van a traer consigo los nuevos socios de nuestras empresas de moda. A nivel global, el sector afronta un proceso de transformación mayúsculo, condicionado por la fluctuación de las divisas, la compleja gestión de los canales de venta y la soberanía del consumidor, factores que obligan a replantear el modelo de retail tradicional.

La debilidad de mercados como Rusia y China, que en los últimos años han actuado como motores del sector, especialmente en el segmento del lujo, ha provocado una ralentización del crecimiento tanto en el 2014 como en el 2015. Del mismo modo, hemos visto como grandes grupos internacionales se replantean su estructura de tiendas, apostando por menos establecimientos concentrados en ubicaciones estratégicas.

Por otro lado, aunque incidir en la necesidad de tener una estrategia de ventas multicanal pueda parecer, a estas alturas,un aobviedad, no es una cuestión baladí. Vender online es ya una obligatoriedad para la gran mayoría de las firmas de gran consumo. Incluso los nombres más consolidados de la industria del lujo han puesto en marcha sus tiendas en la red, como es el caso de Louis Vuitton, Dior y Gucci. Otros, como Chanel o Céline, siguen resistiéndose.

Sin embargo, la omnicanalidad obliga a dar un paso más allá. No se trata únicamente de que nuestra oferta de producto esté disponible a través de todos los canales de venta, sino de que seamos capaces de diseñar una estrategia de comercialización específica, que aporte al cliente la experiencia de venta acorde a cada canal.

Seguro que en los próximos meses veremos como todos los jugadores españoles del mundo de la moda dan pasos en esta dirección. Contamos con un tejido de tamaño mediano bien posicionado,con una oferta que se mueve, en la práctica totalidad, en el segmento del gran consumo pero con productos diferenciados y ratios de crecimiento atractivos. Todos estos ingredientes, unidos a unas valoraciones económicas razonables, auguran nuevas operaciones corporativas en el futuro próximo.

Aunque el sector está todavía fragmentado, parece poco probable que los grandes grupos se embarquen en procesos de adquisición de marcas de menor tamaño, puesto que su prioridad es la diversificación creando nuevas enseñas o líneas de producto,como ropa deportiva o infantil, para tomar posiciones estratégicas en nichos de mercado concretos.

En su conjunto, gracias a sus márgenes positivos y a su capacidad de generación de caja, el sector de la moda es, hoy por hoy, uno de los más atractivos para la comunidad inversora, y en definitiva puede jugar un papel clave para incrementar el tamaño de nuestras empresas, un indicador en el que España suele ir por detrás de otros mercados internacionales.

Eva Abans, Socia Directora de EY en Catalunya

Fuente: La Vanguardia

http://www.lavanguardia.es
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