Por Miguel Angel Patiño / Expansión

Las cajas rurales se están lanzando de nuevo con fuerza a invertir en empresas, después de años de parón o reduciendo participaciones.

El grupo Caja Rural, que agrupa a una gran parte de las cajas rurales en España, acaba de completar la creación, junto con el ICO y otros inversores institucionales, de un fondo de 140 millones para entrar en compañías de tamaño medio de cualquier sector.

El fondo será gestionado por Espiga Capital. Originalmente, esta firma era la entidad de las cajas rurales especializada en invertir en empresas. Ahora, y tras su segregación, está en manos 100% del equipo gestor, aunque trabaja en estrecha colaboración con el grupo Caja Rural.

Espiga Capital, cuyos socios directores son Carlos Prado y Juan Carvajal, gestiona no solo las nuevas inversiones de las cajas sino las participadas de anteriores fondos.

En el nuevo fondo, bautizado como Espiga Equity Fund FCR, las cajas, el ICO y el Fondo Europe de Inversiones aportan unos 100 millones. El resto se reparte entre distintos socios institucionales, como compañías de seguros y de pensiones.

En cuatro años

El objetivo del fondo es la entrada en el capital de compañías de cualquier segmento con potencial de crecimiento y en asociación con los equipos directivos, siempre con un rango de inversión de entre 8 y 20 millones de euros por operación.

A priori, no se descarta ningún sector de la economía ni ningún formato de entrada. Puede ser a través de ampliaciones de capital o sencillamente comprando directamente una participación a los dueños.

La intención del equipo gestor es dar uso a los recursos del fondo a lo largo de un periodo de cuatro años, realizando un total de entre diez y doce inversiones. Este es el tercer fondo creado en torno a Espiga, cuyo nombre simboliza el logotipo común de las cajas rurales. El nuevo fondo ya ha acordado la entrada con una participación mayoritaria mediante ampliación de capital en la compañía Enjoy Wellness, dedicada a la promoción y gestión de centros deportivos, y que actualmente cuenta con seis centros en distintas ciudades de España.

Hace unas semanas, formalizó la compra del 35% de Cintas Adhesivas Ubis, que fabrica y comercializa cintas adhesivas para embalaje.

En cartera

Incluidas estas dos inversiones, Espiga Capital cuenta en cartera con seis empresas, tras invertir en 19 compañías de diferentes sectores y desinvertir en 13 a lo largo de su historia.

Máxima actividad

Una de sus primeras inversiones fue en 1998, con la entrada en el capital de Marie Claire, fabricante de lencería y medias. Entre los años 2000 y 2005, Espiga alcanzó su máxima actividad, con inversiones en Segur Ibérica y Tecresa (protección contra incendios).

Una de sus inversiones más populares fue Damel, el fabricante de caramelos y chicles, con marcas como Palotes, Pectol y Cheiw. Desde 2009, Espiga no había realizado ninguna inversión. Se había concentrado sobre todo en rotar activos. De su cartera original solo conservaba cuatro participaciones.

Entre otros activos, cuenta con el 63% de Lékué, grupo especializado en fabricación de utensilios de cocina, y Pool, empresa especializada en márketing, en la que conserva el 37%. También gestiona la participación del 85% en M30stands, grupo de montaje de stands para eventos y el 86% de Ydilo, grupo que desarrolla sistema de servicios de atención al cliente.

Fuente: Expansión

http://www.expansion.com
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